El delegado territorial del Instituto de Comercio Exterior (Icex) en Catalunya, Antoni Montserrat, cree que de la actual crisis económica pueden extraerse algunas enseñanzas positivas para las empresas, y para la economía en general, a fin de cometer menos errores en el futuro. En primer lugar, confía en que “contendremos las importaciones como hemos hecho últimamente” y añade que “si el aumento del precio del petróleo nos ayuda seremos ahorradores de energía”, lo cual puede contribuir a reducir la brecha entre importaciones y exportaciones y mejorar la tasa de cobertura de la balanza comercial española. Y aunque la futura expansión económica puede hacer crecer las importaciones de bienes de equipo, Montserrat señala que, probablemente “importaremos menos bienes de consumo”, porque los hábitos de los ciudadanos han cambiado a raíz de la recesión.

Partidario de mostrarse extremadamente prudente a la hora de hacer previsiones, alude a la última encuesta del Ministerio de Industria sobre expectativas de exportación de las empresas, según la cual estaríamos iniciando un cambio positivo de tendencia, al menos en las perspectivas a doce meses vista: “vamos a ver qué pasa, porque al final todo se basa en la confianza”. Montserrat calcula, a partir de los datos del Banco de España, “que acabaremos el año con una caída del comercio exterior en torno al 11 por ciento y en Catalunya por debajo del 10 por ciento”. Ahora, además, el sistema bancario internacional deberá afrontar el problema de liquidez de Dubai.

El apunte

Programa “Made in/Made by Spain”

Uno de los programas estrella del Icex en este 2009 es el conocido como Made in/ Made by Spain y cuya finalidad es promocionar sectores en los que la empresa española es puntera. De momento, ha arrancado con un programa piloto en EE.UU. para la difusión de la tecnología en infraestructuras, energías renovables y alta velocidad, la gastronomía, la moda en el segmento de alta costura y las industrias culturales y educativas; “es un programa que está teniendo mucho éxito”, declara Montserrat, quien añade que cada vez más sectores están ganando prestigio en EE.UU.


Por otro lado, las peculiaridades de la crisis española y el peso que en ella ha tenido el estallido de la burbuja inmobiliaria está obligando a nuestra economía a transformar su modelo productivo. Los sectores inmobiliario y de la construcción, con un nivel de especialización limitado, verán reducida su aportación al producto interior bruto (PIB). En su lugar, Montserrat augura un gran futuro a otros sectores económicos de actividad con mayor valor tecnológico, como son los relacionados con los vehículos eléctricos o con los bienes de equipo para la industria farmacéutica, con las energías renovables, con la industria aeronáutica o con la alta velocidad. Este último, por ejemplo, está suscitando un gran interés y ha generado misiones de políticos de diferentes estados norteamericanos, de Arabia Saudí y de Egipto. A juicio de Montserrat, “el puro cambio sectorial puede mejorar la tasa de cobertura y el sector exterior español”.

En este sentido, el delegado territorial del Icex apunta que empresas del audiovisual, los juguetes “o el fenómeno Custo Barcelona” están teniendo éxito porque sus impulsores han sabido situarse junto a los centros de decisiones y los creadores de tendencias. Puntualiza que “conocer cuál será la próxima película de Disney puede ser vital para el lanzamiento de un juguete”.

Y en muchos casos las empresas que triunfan en el exterior son aquellas que, aún llevando a cabo parte del proceso productivo en países como China o India, “dejan para nuestro país el producto más especializado y que ha de hacerse desde el conocimiento, la técnica y la experiencia”. Añade que sea como fuere, el futuro de la empresa española en la economía globalizada pasa por aumentar la productividad. En algunos casos, las compañías han sabido adaptarse a los cambios del mercado variando la tipología del producto, como empresas textiles que se han transformado en especialistas en determinados textiles técnicos para el automóvil, una firma de pasamanería que ahora es experta en cableado de vehículos o una editorial hoy dedicada a los catálogos de coches.

Además de situarse junto a los centros de decisión que le pueden afectar y de contar con un buen producto especializado, el posicionamiento de una empresa en el exterior depende también del aprovechamiento de las nuevas herramientas tecnológicas que le puede proporcionar internet. De ahí las nuevas fórmulas del Icex de apoyo a la empresa en la red, de la mano de un experto, la empresa aragonesa Barrabés, “líder mundial de ventas por internet de artículos deportivos que van desde las zapatillas Victoria hasta sofisticados equipos para ascender al Himalaya, con ventas en todo el mundo”, señala Montserrat, hasta el punto de que “les pusieron barreras de entrada en EE.UU., país en el que ha tenido que abrir una filial para poder operar”.

El dato

Carencias en el poyo a la exportación

La multitud de organismos de apoyo a la exportación que existen puede llevar a una dispersión de recursos, lo que ha generado no pocas críticas de empresas y patronales. Por ello, se ha creado el Consejo Interterritorial de Internacionalización, que intenta sumar esfuerzos y organizar acciones conjuntas a fin de optimizar los recursos. De todos modos, el delegado del Icex opina que “debería haber una mayor coordinación” entre organismos, más en la actual época de recortes presupuestarios. Por otro lado, la Administración está haciendo esfuerzos para mejorar aspectos de la gestión en la internacionalización que a veces pueden frenar la actividad exterior. Es el caso de la tramitación de visados de especialistas, que se están agilizando y de los seguros de crédito a la exportación de CESCE, que se está transformando “para hacerlo más competitivo y profesional”.

Apoyo a la pyme

Junta a iniciativas como las relacionadas con la red, el Icex dispone desde hace años de diversos programas de acompañamiento de las empresas en el camino de la internacionalización. En el caso de las pequeñas firmas, cita el programa Apex de diagnóstico de la empresa, el Plan de Iniciación a la Promoción Exterior, PIPE, (en Catalunya Nexpipe) de formación de equipos directivos de las empresas, del que se han beneficiado en la última década en Catalunya más de 1.200 entidades, unas 200 en el último año, y que actualmente tiene unas 300 compañías “vivas”. La empresa abona un 20 por ciento del coste del asesoramiento, otro 20 por ciento procede de la agencia de la Generalitat ACC10 y el 10 por ciento restante llega de la cámara de comercio de su demarcación.

Junto a estas iniciativas, probablemente las más conocidas, el Icex con un centenar de oficinas repartidas por todo el mundo, dispone de otros programas y actuaciones más específicos, como los que apoyan un sector o un país concreto. Además, acude a ferias internacionales con pabellones agrupados, organiza misiones directas e inversas, facilita mecanismos de financiación y promueve todo tipo de seminarios y jornadas, además de proporcionar los datos estadísticos sobre comercio exterior y sobre expectativas empresariales. Por otro lado, desde hace algunos años está intensificando la internacionalización de los servicios (consultorías, ingenierías, banca y venta de derechos de edición), campo en el que destaca la campaña America Read Spanish, en EE.UU., para “la promoción de material didáctico en escuelas, bibliotecas y otras instituciones”.

La marca España

Todas estas iniciativas han ayudado, opina Montserrat, a que la marca España sea conocida y valorada en el exterior, si bien en paralelo ha de tener continuidad con la promoción de las distintas marcas españolas; ahí es donde se ve el esfuerzo que hace el Icex conjuntamente con Marcas Renombradas, el organismo que agrupa a las principales marcas españolas en el exterior, que van desde el BBVA a Borges y Freixenet, y que tienen un efecto arrastre de otras empresas”. Estas otras empresas cuentan con programas específicos de apoyo; uno de ellos centrado en la imagen de marca y un segundo en un apoyo de carácter industrial.

El apunte

Político, periodista y profesor universitario

Antoni Montserrat nació en Barcelona el año 1941. Licenciado en Económicas (promoción Epsilon), su intensa trayectoria profesional se extiende desde los trece años que pasó en el Servicio de Estudios del Banco Urquijo al lado de Ramón Trías Fargas, hasta los varios años en que ejerció como periodista económico en El Correo Catalán, pasando por su época de diputado en las Cortes Españolas (el 23-F le cogió dentro del hemiciclo), profesor en las universidades de Barcelona (con Lasuén), Autónoma de Barcelona (con Trías Fargas y Ros Hombravella) y Valencia (con Ros Hombravella) y los cinco años pasados como consejero económico y comercial de la embajada de España en Roma. También ha sido director territorial de Economía y Comercio de Cataluña (cuatro años), jefe de la asesoría económica en la Delegación del Gobierno en Cataluña con Martí Jusmet (tres años) y otras tareas desarrolladas en Planeta-Larousse y en Corporación Industrial de Madrid. Pertenece al cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado e ingresó en la Administración a los 22 años de edad.

Personaje inquieto, ha escrito hasta ocho libros sobre economía, algunos en colaboración con el profesor Ros Hombravella.

Aficionado al excursionismo y al golf, espera tener tiempo para escribir más libros.