José Ferrer Sala, a sus 84 años, es presidente de honor de Freixenet, la multinacional española líder en la comercialización de cavas y vinos. A pesar de que lo ha realizado todo en la compañía familiar, Ferrer es accionista mayoritario de la empresa junto con sus tres hermanas y en los últimos años ha dejado clara la actual generación directiva. En 1999 decidió tutelar el proceso de sucesión en la gestión y si bien se apartó del quehacer diario, mantiene su derecho de acudir a las reuniones de la Comisión Ejecutiva que decide los pasos estratégicos que toma la compañía. La sucesión generacional está ahora decidida, pero a partir de la tercera generación Freixenet podrá sufrir cambios. Su sobrino José Luis Bonet es el actual presidente (también preside Fira de Barcelona). Su hijo Pedro Ferrer es consejero delegado, el primer ejecutivo de la compañía y su sobrino político Enrique Hevia ocupa la vicepresidencia.

¿Qué participación posee usted ahora en la compañía como accionista familiar?

Actualmente, la propiedad de la compañía está repartida entre mis tres hermanas y yo. Una de mis hermanas cedió el 50% de su participación, con lo que ahora yo mantengo la mayoría del capital. La próxima generación de Freixenet, que es la que gestiona la compañía actualmente y está formada por 12 miembros de la familia está liderada por el presidente José Luis Bonet, el consejero delegado Pedro Ferrer y el vicepresidente Enrique Hevia, que son los que se van a entender para convivir en la gestión.

¿Existe un protocolo suscrito por los accionistas familiares para impedir la venta de Freixenet en el futuro?

No existe ningún compromiso familiar que impida la venta de Freixenet en el futuro. Por ahora la sucesión está garantizada por la familia.

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Vive el mundo del cava desde los 14 años

“Entré en una bodega de cava cuando nací y mi primer trabajo en la tierra fue a los 14 años. Ahora tengo 84 años y sigo viniendo todos los días a mi despacho de Freixenet. Empecé a trabajar en las vacaciones de verano en las viñas y he querido seguir la idea que me inculcó mi madre de continuar el negocio que habíamos heredado para engrandecerlo y transmitirlo a las generaciones futuras. Puedo decir que he cumplido el mandato de mi madre porque ella le dijo a mi padre Pedro que no marcharíamos bien hasta que Freixe-net no tuviera una bodega propia de champán francés y al final lo conseguimos. También cumplimos el sueño de mi padre de tener bodega en Estados Unidos desde que él empezó a vender vino en ese país, y ahora tenemos la bodega en California que nos ha consolidado en Estados Unidos, aunque nos queda camino por crecer allí”, explica José Ferrer. Asiste a las reuniones de la Comisión Ejecutiva “porque tenía interés en que se pudiera dar acceso a directivos ajenos a la familia”. “Hemos creado una Comisión de Experiencia, que es un senado formado por cuatro hermanos. Por el momento no hemos incorporado un gestor profesional en la alta dirección, pero en el futuro pueden llegar”.

¿Y qué solución ve usted para la sucesión después de la generación actual de directivos liderada por José Luis Bonet, Enrique Hevia y su hijo Pedro Ferrer?

Tras esta generación de 12 miembros, que se entenderán y aguantarán y donde yo no veo que existan disputas internas, el capital quedará distribuido entre los descencientes de esas doce familias, incluidos mis 14 nietos más los 12 hijos de José Luis Bonet . Con tanta familia puede ser que los intereses sean divergentes y veo muy difícil que puedan mantenerse interesados en continuar.

Freixenet se ha caracterizado en los últimos años por buscar nuevos mercados donde exportar sus marcas de cava y vinos. ¿Pero cree usted que buscarán integrarse con otras marcas de cava, como Codorniu, para ganar peso en un mercado muy concentrado?

No veo en el horizonte próximo procesos de fusión entre bodegas catalanas de cava, pero sí pueden producirse algunas compras de grandes sobre pequeñas para mantener la sostenibilidad de las segundas. Tampoco creo que se producirá una operación entre Freixenet y Codorniu. Sin Codorniu el cava no hubiera existido como lo conocemos actualmente. Cada uno tiene una posición en el mercado. Nosotros tenemos la nuestra y ellos (Codorniu) tienen su misión y su lugar en el mercado y no veo en el futuro una operación corporativa entre Freixenet y Codorniu, lo que sí puede producirse son fusiones o integraciones entre bodegas catalanas impulsadas por Freixenet o Codorniu. Lo que sí potenciaremos es nuestro catálogo y oferta de vinos con compras de bodegas especializadas porque estamos consolidados en los distintos tipos de cava que vendemos, pero vamos a crecer más en vinos. En este sentido es más lógico que Freixenet busque integrarse con bodegas de vino extranjeras, por ejemplo francesas de la región de Borgoña, donde sí estamos estudiando compras y estamos interesados en adquirir marcas de vino en aquella región al sur de la Champaña. Estas operaciones pueden producirse a partir de 2011 y en el año 2010 vamos a poner los cimientos para que puedan producirse.

¿Y cómo valora su presencia en Francia, un mercado muy difícil para el cava por la presión de los productores de champán?

Francia es un mercado durísimo para la venta de cava, donde no hemos podido entrar a vender con grandes cantidades hasta que compramos las bodegas de champán Henri Abelé en Reims y una bodega de vino en Burdeos. Ahora hemos notado que con la caída del consumo y la crisis económica estamos vendiendo más cava Freixenet en Francia porque su precio, que ronda los 6 euros, está muy por debajo de los 25 o 30 euros mínimos que cuesta una botella de champán.

Entonces no ve usted que el champán francés pueda desbancar al consumo del cava en España, aunque decidiera bajar precios…

No hay ninguna amenaza de que el champán francés desbanque al cava en el consumo en España. En el último año, el champán ha sufrido una gran caída de consumo a nivel mundial, en España hasta el último dato de que disponemos del mes de septiembre las ventas han caído un 40%. La exportación nos va bien, y poco a poco estamos sustituyendo al consumo hogareño del champán en muchos países. El cava gana mayor protagonismo porque la calidad de los cavas actualmente es muy buena.

¿Tiene previsto ampliar la oferta de cavas de Freixenet para dejar de ser considerado un cava “de masas” y llegar a consumidores más exclusivos que buscan un cava de crianza?

No tenemos la intención de dejar de producir cava de gran consumo y con producciones elevadas, pero con la nueva marca Casa Sala queremos llegar a las exigencias del público que demanda cava artesanal de calidad y que se suma a nuestras marcas más exclusivas Dolors Sala y Reserva Real. Estamos bien como estamos, pero Freixenet tiene productos de gama alta de extremada calidad. Son los mejores del mercado. Freixenet tiene muchísimas bodegas o cavas para todos los gustos: Freixenet, Castellblanch, Segura Viudas. Pero además, en Sant Quintí de Mediona acabo de construir una pequeña bodega para elaborar 12.000 botellas de cava al año, que es una antigua masia familiar, donde voy a producir cava Brut Nature (el primero que se hizo en España) con cinco años de crianza. Está elaborado sin maquinaria y es un cava artesanal que llevará el nombre de Casa Sala, porque el nombre de la Masia es Casa Sala. Ahí tenemos una prensa, que es la primera que trajo mi padre desde Francia y con la que se elaboró el primer vino que produjo Freixenet en las primeras viñas de la finca. El cava Casa Sala ocupará la gama alta más artesanal que tenemos en la casa, donde el prensado se realiza de forma completamente artesanal.

¿De qué forma Freixenet ha padecido la actual crisis económica y la caída del consumo de los hogares?

Este año nos ha fallado algún país europeo donde nuestra presencia es destacada, pero hemos visto aumentar las exportaciones, si bien el consumo en España ha caído. Hay dos razones que han motivado que en este ejercicio Freixenet haya reducido de forma ligera su cifra global de negocio. La primera es que el año pasado obtuvimos un espectacular crecimiento de hasta 8 millones de botellas vendidas en España, y a nuestros clientes les ha quedado algún stock que le ha frenado a la hora de comprar nueva mercancía si también ha sufrido el descenso en el consumo.

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Espíritu emprendedor y salir fuera

El presidente de Freixenet sabe bien lo que es continuar con un proyecto familiar, invertir y basar el crecimiento en la internacionalización. Con este espíritu emprendedor, José Ferrer, reconoce que “hecha de menos el espíritu para ser empresarios en las nuevas generaciones y ánimo a los jóvenes a que estén motivados para arriesgar y montar su propio negocio”. En el sector, sin embargo, Ferrer alaba el hecho de que “existan muchos emprendedores en Sant Sadurní y en toda Cataluña para sacar adelante sus empresas de vinos y cavas. Hay centenares de pequeños empresarios que cada mañana se levantan a las siete para ir a ver sus viñas, coger el coche y vender en un sector muy concentrado”. En cuanto a salir al exterior, Ferrer considera que “los empresarios que han tenido la suerte y que han apostado por reforzarse en los mercados exteriores, con la internacionalización, la crisis les afecta menos. En nuestro caso salir fuera nos ha permitido superar la caída del consumo y de ventas que hemos notado que el pasado año 2009 registramos en el mercado español. En Freixenet estamos convencidos que el hecho de tomar camino de la internacionalización ha sido una excelente decisión de negocio que ampliaremos en el futuro con más mercados”.

¿A pesar de esta caída de ventas en España han compensado la facturación global con su presencia exterior?

El grupo Freixenet cerrará el año 2009 con una facturación total que rondará los 600 millones de euros. Pero no podemos asegurar que haya sido bueno. Hemos perdido ventas en el mercado español. Y a nivel global, la caída de ventas totales del grupo rondará el 3 por ciento. Sin embargo, somos fuertes en exportación que ha subido casi un 7 por ciento. En Alemania, donde tenemos presencia de liderazgo con nuestra marca Carta Nevada, también hemos notado la crisis del consumo pero Alemania sigue siendo nuestro primer mercado internacional. El segundo es Reino Unido y por detrás está Estados Unidos y Japón.

¿Es más optimista para este año que acaba de iniciarse para las ventas de cava?

A lo largo del año 2010 espero que notemos un aumento del consumo de nuestros cavas y vinos en países donde hemos notado la caída del consumo, como en Europa Central, lo que sí está claro es que en Freixenet nuestro crecimiento nos vendrá gracias al mercado exterior.

Ya hicimos una apuesta hace años por la internacionalización para llevar la marca Freixenet al mundo y después de logralo queremos seguir creciendo en el exterior de forma ordenada tanto en la venta de cavas como en nuestra producción de vinos. A medida que los países vayan saliendo de la crisis y recuperando el crecimiento económico nosotros también iremos incrementando nuestro negocio internacional. La base futura de crecimiento para Freixenet sigue siendo la internacionalización, donde actualmente el 70 por ciento de la facturación global se genera en el exterior. Este porcentaje es razonable, pero en los próximos años puede incrementarse.

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“El Gobierno debe tomar medidas de apoyo a los empresarios”

José Ferrer, al igual que gran parte de la clase empresarial, se muestra muy crítico con la actitud y las medidas adoptadas por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en pleno estancamiento de la economía española. El presidente de Freixenet reprocha al Gobierno no haber confiado en los expertos para tomar las medidas oportunas para salir de la crisis y pide más ayuda a los empresarios, que son los que generan empleo. “El Gobierno debe tomar medidas de apoyo al empresario, que es quien con la gestión de su actividad genera empleo y contribuye a dar impulso a la economía del país. Hecho en falta un estudio serio sobre las deficiencias de la economía española y de las reformas necesarias para salir de la crisis ”, asegura Ferrer. Otro de los errores en los que ha incurrido el Gobierno y que podrían haber aportado las reformas necesarias para salir de forma más sostenida de la crisis es no haber escuchado a los profesionales. “El Ejecutivo, como lo han hecho países como Francia y Alemania, debería haber creado un comité asesor de expertos para dejarse asesorar sobre asuntos económicos. Este comité no debería tener peso político, sino resaltar la voz de economistas, profesores universitarios y representantes empresariales que conocen la realidad económica española y que aportarían las soluciones para salir de la crisis actual. Este comité hubiera recordado el espíritu de los Pactos de la Moncloa”, prosigue Ferrer. “Los empresarios en España han llegado a un punto de desconfianza en el Gobierno. Todos vimos como el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se ha dedicado a regalar bombillas por el ahorro energético, pero hecho en falta más ayudas de la Administración para permitir a las empresas que se modernicen, sobre todo las industriales, y para salir al exterior y sean competitivas”.

A finales del año pasado se organizaron consultas populares en Cataluña en favor de la independencia. Y este año también tienen previsto hacerlo grandes ciudades como Barcelona. ¿Cree que puede afectarle a las ventas de cava en el resto de España y en el exterior como ocurrió con el boicot al cava catalán hace cinco años?

No es bueno para los negocios que se mezcle la política. Pero es evidente que la política afecta al mundo de los negocios y de las empresas. Cualquier decisión política puede generar una reacción social que puede afectar a la decisión de compra de las familias. Determinadas declaraciones de los políticos, como las que se realizaron hace unos años desde Cataluña en favor de intereses partidistas, perjudican la venta de cava catalán en el resto de España. En el caso concreto de las consultas populares en favor de la independencia de Cataluña todavía no tenemos datos de si han llegado a afectar durante la campaña de ventas en Navidad, lo sabremos en el primer trimestre de este ejercicio 2010. Pero podrían afectar a nuestras ventas y al propio sector del cava.

De momento no sabemos si estas consultas han afectado a las ventas del mes de diciembre, pero siempre he considerado y lo sigo manteniendo, que es pésimo y siempre perjudicial para todos mezclar política y empresa.

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Proyectos 2010: Nuevo almacén dinámico, bodega en la Borgoña y en Argentina

José Ferrer reconoce que en los más de 50 años que ha contribuido a redimensionar Freixenet sólo le queda una cosa por hacer: inaugurar este año 2010 el nuevo almacén dinámico en una parte de los terrenos que ocupa la bodega en Sant Sadurní d’Anoia. Durante años este proyecto quedó paralizado por parte de la Administración a la espera de que analizara una presunta contaminación de los terrenos que colindaban con la zona del almacén al localizarse muy cerca un antiguo desguace de coches. “Tras superar los análisis realizados, la Generalitat nos ha dado luz verde para proseguir con este proyecto cuando ha comprobado que no hay ningún riesgo de contaminación. Hemos invertido 12 millones de euros en su construcción, modernización y aislarlo completamente y con la ordenación vertical de las cajas que facilita el transporte y la gestión de 50.000 cajas de 12 botellas cada una y facilitar la carga por parte de nuestros camiones”, adelanta Ferrer.

En cuanto a nuevos proyectos de Freixenet para 2010 “queremos completar la compra de una bodega de vinos en la región francesa de la Borgoña para ampliar nuestro catálogo allí donde ya tenemos consolidado el champán marca Henri Abelé y una bodega de vinos en Burdeos. En Francia ya tenemos presencia en champán y vinos en Burdeos, pero queremos crecer asentándonos en la Borgoña”. También vamos a inaugurar una bodega propia de vinos en Argentina que estamos construyendo en Mendoza. Allí tenemos una finca familiar que ocupa 300 hectáreas que será gestionada por nuestra filial Freixenet Argentina para exportar vino a Estados Unidos y por todos los países de Latinoamérica”.