Toda esta regulación externa es la que hace del auditor una figura que proporciona seguridad al sistema y, al mismo tiempo, vela por su independencia. Gassó, economista y auditor, considera que, en general, el mundo empresarial es consciente de esta independencia con respecto al cliente, la misma independencia que hace que “cada vez más los auditores expresen sus dudas con respecto a las empresas que auditan o no opinen sobre determinadas cuentas”. Asegura que “junto a la independencia, la integridad es probablemente lo más importante para el auditor”, aunque, ciertamente, su posición no es fácil, en cuanto es el cliente, el pagador, el objeto de la auditoría.
Afortunadamente, desde la promulgación de la Ley de Auditoría, en 1991, ha cambiado la relación del auditor con el cliente. Si al principio era visto casi como “un intruso” y eran muchas las compañías que veían su trabajo como un trámite y un gasto más y, por eso, no siempre les facilitaban su labor de revisión de cuentas, ahora el auditor es considerado como un colaborador y el informe de auditoría, con sus recomendaciones y salvedades, ha contribuido al progreso de muchas empresas y a la mejora de múltiples circuitos de gestión. “Decir que es un gasto es absurdo”, subraya. Hoy las empresas conocen qué es una auditoría y cuál es su alcance y son muchos los interlocutores que han pasado por un despacho de auditoría antes de incorporarse a una dirección financiera, lo que facilita enormemente su labor porque comprenden la función y el lenguaje de auditoría.
RSM Gassó Auditores forma parte del grupo Gassó, fundado por su padre, Josep Mª Gassó Vilafranca, a mediados de los años setenta y que hoy constituye un pool de empresas de consultoría en el que trabajan más de 350 profesionales y que cuenta con 17 oficinas en España y una en Andorra. Hombre muy conocido en el mundo de la auditoría y la empresa, Gassó Vilafranca fue durante quince años presidente del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya, y durante nueve más del Instituto de Censores de Cuentas de España (ICAC).
El apunte
La fuerza del grupo RSM
A escala internacional, Gassó Auditores es miembro de RSM International, una network integrada por firmas independientes, con 722 oficinas en 70 países. RSM International ocupa el séptimo lugar del ranking mundial de grupos de auditoría y asesoría de empresas. En países como China y Estados Unidos ocupa la quinta posición, por detrás de los cuatro grandes (Price Waterhouse Coopers, Deloitte&Touche, Ernst & Young y KPMG). Para el grupo Gassó, la pertenencia a un gran grupo como RSM le ha ayudado en el proceso de construcción de una imagen de marca en el actual mercado globalizado. Pero, al mismo tiempo, le ha permitido participar en la toma de decisiones del grupo “y poner en marcha propuestas conjuntas, unificar criterios de actuación, redactar protocolos comunes y buscar nuevos nichos de mercado y aproximación a otras actividades que en solitario nos sería mucho más difícil plantearnos”. También es una experiencia muy valiosa a nivel formativo y profesional, pues ha propiciado los intercambios de profesionales en despachos de otros países, como Estados Unidos y Australia, con estancias de hasta dos años de duración, con el consiguiente enriquecimiento para la empresa y para el propio trabajador.
Especializada en empresas medianas y con un alto índice de fidelidad, la firma, con sede en Barcelona, alcanzó en el ejercicio 2007-2008 (cerrado en agosto) una facturación de 34’2 millones de euros. Gassó reconoce que, como la mayor parte de actividades, también la de auditoría está pasando por momentos difíciles, si bien en su caso confía en cerrar el ejercicio 2008-2009 con un ligero aumento con respecto al anterior. Ello no ha sido fácil, sobre todo teniendo en cuenta que ahora los clientes recortan al máximo sus presupuestos y que las grandes firmas del sector, hasta hace poco especializadas en multinacionales y empresas cotizadas, están accediendo a empresas de menores dimensiones: “la crisis nos ha obligado a ser mucho más competitivos y productivos, a invertir en formación para tener verdaderos especialistas y en equipos informáticos que nos faciliten el trabajo, todo ello a fin de poder ofrecer más calidad de servicio”. En el futuro, la firma prevé seguir creciendo en base a potenciar algunos servicios como los relacionados con las transacciones societarias o el risk management, así como las auditorías energéticas, para lo cual cuenta en plantilla con siete ingenieros. Asimismo, se plantea ofrecer algunos servicios concretos al sector bancario. “Dentro de diez años me gustaría ver a Gassó como una firma multidisciplinar, más cohesionada, robusta y fuerte” y convertida en “la firma nacional de referencia” sólo superada por las cuatro grandes multinacionales de la auditoría presentes en nuestro país.
El apunte
Caso Millet: “No es función del auditor detectar un fraude”
El reciente escándalo del “caso Millet” ha salpicado de lleno a los auditores, que se han convertido en blanco de todas las críticas al no detectar las irregularidades de un fraude millonario que se cometía desde hace años. Ante tales acusaciones, y como miembro del Consejo Directivo del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya, Gassó ha salido en defensa del colectivo y se ha mostrado muy claro: “el primer responsable es el administrador o el director general, y en este caso Félix Millet lo ha reconocido”. A su entender, existen muchas maneras de engañar al auditor ú ocultarle información. “Si nosotros vemos una factura y ésta se ha pagado, nuestro trabajo no nos obliga a ir más allá”, subraya.
Ahora bien, si se quiere averiguar si el servicio se ha realizado y si detrás figura, por ejemplo, la empresa de un familiar, estamos ante otro tipo de encargo “que se escapa de lo que es estrictamente una auditoría de cuentas”. Y añade: “para ello existen unas auditorías de fraude, pensadas específicamente para averiguar si se produce un conflicto de intereses y si se ha prestado el servicio”. El responsable de la firma de auditoría cree que “el mercado tiene una percepción equivocada de nuestro trabajo” y lamenta que “cuando ocurre un escándalo como éste todo el mundo dispara contra todo el mundo, y a menudo el más vulnerable es el auditor, que se encuentra en medio”.
Josep Mª Gassó considera que al auditor se le exige una responsabilidad que no corresponde con su trabajo y que “es totalmente desproporcionada con los honorarios que percibe”. Gassó confía en que el proyecto de ley que ha de modificar la actual normativa de auditoría regule como corresponde la responsabilidad del profesional de auditoría, “hasta ahora ilimitada”.

