Joaquín Calvo empezó su carrera financiera a temprana edad. A los 20 y pocos años fundaba Nuvofondo, el primer fondo español de inversión mobiliaria y pasó a director en Cataluña de Bankinter. Recuerda aquella época como un tiempo rico en cambios con el desarrollo de la ley de bases de ordenación bancaria, el nacimiento de la banca industrial, la creación de los fondos de inversión y el establecimiento del mercado a plazo en bolsa.
Preguntado sobre los cambios que sugeriría a los rectores del Banco de España, responde que existen algunas asignaturas pendientes. En primer lugar, defender su independencia en forma firme “porque una democracia no funciona si no tiene una serie de instituciones independientes del poder político”. En segundo término, pediría ir a la reforma de la ley electoral para impedir que un señor vencedor en las elecciones se tenga que ir a la calle mientras otros, perdedores, puedan gobernar a base de raras asociaciones; quizá el método de la segunda vuelta fuera una salida. Lo que es negativo es que las negociaciones en los despachos estén por encima de la voluntad popular. Y en tercer término, reordenar el tema de las cajas de ahorro. “En mi opinión, las cajas no pueden estar sometidas al poder político. Las cajas no son libres en estos momentos. Hay el plan conocido como Frob (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) que quizá se podría llamar Fondo de Reestructuración Ordenada de las Cajas de Ahorro (Froca). Pensemos que el Gobierno no ha tenido que dar todavía ni un euro a algún banco y en cambio, ya ha intervenido una caja.
El apunte
La familia Botín en el firmamento bancario
Le pregunto,¿cómo se explica que España tenga bancos destacados a nivel mundial, uno de los más rentables, o el que mayor número de oficinas tiene en todo el orbe?
La respuesta de Joaquín Calvo es contundente: “En España existe una serie de familias importantes que forman parte de la sociedad civil y que han hecho grandes cosas. Y añadiré que la más importante de todas es la familia Botín, con el caso concreto del actual presidente de Banco Santander que ha sabido montar un banco extraordinario con beneficios de 8.500 millones en 2008 y cercanos a los 9.000 millones en 2009, que son cifras alucinantes. Es un banco sólido y bien llevado, dedicado a hacer cosas bien hechas, en lugar de mirar a la galería. Un banco que está gestionado en base a la cuenta de resultados y bien llevado por un señor que vale mucho, que es Emilio Botín. En definitiva, no ha habido milagros, sino el resultado de una buena gestión”.
“¿Por qué se ha producido esto?” se pregunta Joaquín Calvo. “No por falta de competencia de los profesionales que están ahí, sino por una ley que creo no tiene sentido, la cual permite que el 50 por ciento de los consejos puedan estar en manos de los políticos, que a menudo se preocupan más de financiar sus partidos políticos o sus proyectos como es el caso del aeropuerto de Ciudad Real. Todo esto, no es conveniente para el desarrollo del sistema financiero español y no olvidemos que las cajas poseen en estos momentos más del 50 por ciento del conjunto crediticio español. No podemos estar en manos de los políticos, porque hay incompatibilidad de base. Un político tiene que llegar a la política y dejar que las cajas y los bancos se gestionen con criterios de riesgo y de eficacia”. Ahora se habla de fusionar cajas de ahorro y cada autonomía defiende tener su caja. “Las cajas -señala Calvo-, lo que tienen que hacer es fusionarse con cajas de territorios distintos y lo que estamos haciendo es concentrar todavía más. Ahí hay que hacer un gran esfuerzo y la presión la deberá realizar el Banco de España, porque los políticos no lo van a hacer”. Dicho esto, Joaquín Calvo habla de alguna brillante excepción, como es el caso de La Caixa, ejemplo de independencia, con figuras tales como Vilarasau y Fainé que han sabido mantener la autonomía de la entidad frente al poder político y que han formado un gran equipo gestor.
El apunte
“No es la hora de ir con ayuditas”
Para Calvo una forma de acabar con la crisis es crear puestos de trabajo. El Gobierno no sabe hacerlo y ahí están los 8.500 millones de euros gastados en el Plan ERE, que mejor estarían en manos de empresarios creadores de riqueza, sobre la línea de reducir el coste de la seguridad social o el impuesto de sociedades siempre que se crearan nuevos empleos estables.
Respecto a la situación económica, el presidente del Círculo del Liceo se muestra optimista a nivel internacional “aunque aquí todavía no han salido brotes verdes”. Señala que en España, con la alta tasa de paro, será difícil enderezar el rumbo tras haber vivido unos años de auge en la construcción de viviendas.
“Ahora no es hora de ir con ayuditas como la de los 420 euros, que me parecen demagógicas y lo que pretenden es la permanencia en el poder pagando por los votos, como ocurría en época de Romanones según contaba mi abuelo”.
Joaquín Calvo aprovecha para lanzar una definición de política que es la practicada en estos momentos por el Gobierno: es como montar un potro salvaje, que el jinete no trata de ir a ningún sitio, sino de mantenerse en la silla. Y es lo que está ocurriendo en la actual gestión política española. “Pero tengo confianza en el país y sobre todo en sus empresarios, aunque no en el Gobierno actual. Creo que los empresarios pueden ser las personas que saquen adelante el gran problema que tiene este país, que es el reducir el paro. Y son los únicos que pueden hacerlo”.
Le pregunto si la sociedad civil catalana está enferma. Me responde que no lo está, pero sí permanece un poco dormida. “Y no sólo la sociedad civil sino todos, estamos perdiendo nuestra responsabilidad. Desde el obrero que espera que el Gobierno le solucione sus problemas, hasta la alta burguesía a la que le falta la energía de antaño”. Para acabar, pregunto a Calvo si un caso Millet se podría producir en el Círculo del Liceo. La respuesta es tajante: es absolutamente imposible porque hay sistemas de control severos. “Y además tenemos al director general Joan Francesc Marco, persona muy competente y que lleva las cosas con criterios de rentabilidad. Hay un consorcio y una serie de poderes limitadores que evitan cualquier sorpresa.
El apunte
Descendiente de un ministro de Hacienda que fue padre de la Constitución de 1812
De casta le viene al galgo. Joaquín Calvo nació en Madrid el año 1937 y vino a Barcelona a los ocho años de edad. Procede de una familia de universitarios, académicos y profesionales relevantes. Así, el abuelo de su abuelo, Lorenzo Calvo de Rozas, fue en su tiempo uno de los padres de la constitución de 1812 conocida como “La Pepa”, creó también la ley de libertad de imprenta y ocupó la cartera de ministro de Hacienda.
Joaquín Calvo es licenciado en Derecho por Barcelona y tras estar dos meses en la UBS de Zurich para analizar el funcionamiento de los fondos de inversión mobiliaria, fue uno de los creadores de Nuvofondo y Gesfondo, los dos primeros fondos nacidos en España.
Fue director regional de Bankinter en Cataluña durante 24 años, llegó a subdirector general de la entidad y posteriormente desempeñó tareas directivas en La Caixa.
Creador de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) de Cataluña, ha sido durante ocho años presidente del Real Club de Polo, entidad en situación de insolvencia al llegar Calvo y que la transformó en un gran club, financieramente sólido y con iniciativas de relieve mundial como han sido los concursos hípicos internacionales de saltos.
Desde 2001 preside el Círculo del Liceo, cuyos socios forman la masa de mayor peso específico dentro de la sociedad civil barcelonesa. La entidad goza hoy de una financiación firme y de una buena tesorería.
Joaquín Calvo es un deportista nato, que aun hoy monta a caballo a diario. Entre sus aficiones destacan los estudios de la economía y la historia mundial y española de los siglos XIX y XX.

