¿Qué hace un ingeniero industrial en el grupo Eroski?

Verá. Mi primer trabajo fue en una empresa de investigación próxima a la Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao. Luego estuve durante un año en una pequeña empresa del sector de automoción, fue el año 1992, justo en el momento en que estallaba la anterior crisis económica. Era una empresa de corte cooperativo y estaba dentro de Corporación Mondragón y es ahí donde entré en contacto con el mundo de Eroski.

Y contestando a su pregunta, efectivamente, siendo ingeniero industrial entré en Eroski, el salto no fue pequeño y me gustaron algunos elementos de estilo. Mi inicio fué en la cadena de suministros, es decir, logística, actividad que además, es la más cercana al mundo industrial. Y lo cierto es que al poco tiempo mi actividad ya no tenía nada que ver con lo que había estudiado en la carrera y lo que me valió fue el barniz generalista y también el hincar codos. Me fui enganchando a Eroski desde la perspectiva de estilo de empresa. Progresivamente he tenido muchas oportunidades de desarrollo profesional, culminadas en los dos años últimos dirigiendo la integración de Caprabo dentro del grupo Eroski. La verdad es que muy pronto dejé los conocimientos específicos de ingeniería y desarrollé funciones más en el mundo de la organización de empresas y de la gestión.

A usted, como vasco, ¿le ha sido fácil acoplarse a la vida de Cataluña?

Me ha resultado muy fácil y agradable, las dos cosas. Suelo afirmar a menudo que una de las muchas cosas satisfactorias y atractivas que tiene el proyecto que me trajo a Cataluña, es precisamente que se desarrolle en Barcelona. Y ello, por el entorno, por la gente, por la ciudad y por las posibilidades de realizar actividades.

Y desde el punto de vista de relaciones personales, me he encontrado también con una situación agradable que me ha hecho fácil la incorporación.

El apunte

En mayo y junio, Caprabo vuelve a vender más

¿Cómo afecta la crisis a Caprabo?

A pesar de la dificultad del momento, estamos razonablemente satisfechos. Al sector le afecta en los seis primeros meses del año 2009 con una caída del 4 por ciento, porcentaje no obstante pequeño si lo comparamos con el sufrido por otros ámbitos económicos como la construcción, electrodomésticos o automóvil. Cuanto más prescindible es el bien, el bajón es más fuerte. Toda la caída tiene que ver con precio y por tanto, con volumen, lo cual es lógico porque no dejamos de ingerir menos cantidad, pero sí compramos de una manera más selectiva y miramos más el precio. Y por eso tendemos más a las marcas propias y a hacer pequeñas compras repetitivas, en vez de ir a un hipermercado, llenar un carro y hacer un gran gasto. Estos elementos de perfil también los estamos teniendo en Caprabo.

Por lo que respecta a Caprabo, contamos con un elemento fundamental que nos diferencia y es que estamos comportándonos sensiblemente mejor que el mercado. Marzo y abril fueron meses especialmente duros, pero en mayo y en junio hemos vendido algunos euros más que el año pasado por estas fechas, entre el cero y el más dos por ciento, cifras bien distantes del 4 negativo correspondiente a todo el sector. Estamos muy contentos y muy particularmente, en el mercado catalán.

¿Es diferente trabajar en Elorrio (sede de Eroski) o en Barcelona?

Sí. El catalán es un mercado muchísimo más activo, en el cual percibes más de cerca las capacidades y la interacción de las actividades. En Elorrio en particular o en el País Vasco en general, se percibe menos el dinamismo empresarial. Aquella es una economía pujante, pero más pequeña.

Eroski como marca, ¿suma o resta en Cataluña?

Claramente, es un sumando. Le diré que cuando aterricé en Caprabo, la del nombre era una cuestión que teníamos que perfilar con especial habilidad. Eroski y Caprabo son dos marcas con posicionamientos diferentes y mensajes también distintos en la cabeza del consumidor y en la sociedad en general. Tenían que hacer camino juntas y hoy, la marca “Eroski para Caprabo” es claramente un sumando. Suma en nuestro nombre (“Caprabo con Eroski”) y además tenemos en las estanterías de Caprabo un 18 por ciento de productos Eroski, que han disfrutado de una acogida excelente.

Caprabo, ¿será una cooperativa?

Ese es justamente el objetivo y que no sea en un plazo largo. Grupo Eroski es un colectivo de 50.000 personas de las que 15.000 son socios en diferentes entidades y las otras 35.000 no, siendo de ellas 10.000 las personas que trabajamos en Caprabo. El objetivo fijado por el grupo a largo plazo es que todo el colectivo acceda a ese estatus cooperativista, es decir, que además de ser trabajador, pueda ser copropietario de la empresa en la que trabaja. Este proyecto lo desarrollaremos también en Caprabo y faltan algunos pilares sobre los que cimentar algo que es tan diferente a la situación que tenemos en estos momentos. Esta transformación tiene que pasar por algunos elementos de carácter cultural , organizativos y de estructura societaria. El plazo no lo se, pero estoy seguro que se medirá en años.

El crecimiento de Caprabo, ¿vendrá por compra de otras cadenas?

Ahora estamos en unos momentos de mucha prudencia y por lo tanto, no prevemos a corto plazo hacer ninguna adquisición. Pero no lo descartamos de cara al futuro.

¿Cómo ve Caprabo a tres o cinco años vista?

Soy optimista por las muchas capacidades que la empresa ha desarrollado en su medio siglo de existencia, como es el enorme valor de la marca Caprabo, ubicaciones excelentes y unos valores muy potentes trasladados tanto a las personas de la empresa como a los consumidores. A todo esto, le estamos añadiendo las capacidades financieras, de compra y de expansión de un gran grupo.

Además estamos viendo que Caprabo tiene cada vez más una mayor pujanza, en el sentido de que recibimos mejores valoraciones por parte de la clientela. Somos optimistas en términos de liderazgo comercial y social.