Ernesto Valverde recorre 850 kilómetros con su camión. Pero no en la carretera, sino en un barco. Transporta en la bodega de su vehículo 30 toneladas de fresones de la comarca catalana del Maresme en una cámara frigorífica para ser vendidos en la isla italiana de Cerdeña, en el corazón del Mar Mediterráneo. Los fresones se dirigen bien empaquetados a la ciudad de Porto Torres, en Cerdeña, muy próxima a L’ Alguer (Alghero, en italiano) otrora capital económica de la Cerdeña bajo la Corona de Aragón y la posterior invasión catalana.

Ernesto embarcó su camión en el puerto de Barcelona hace doce horas en el ferry Cruise Roma de la naviera italiana Grimaldi Lines, que acaba de inaugurar su ruta marítima mixta de transporte de pasajeros y mercancías desde Barcelona hacia Porto Torres. Grimaldi une Barcelona también con los puertos italianos de Civitavecchia (a 80 kilómetros de Roma) y Livorno. “Desde que se han potenciado las autopistas del mar para los transportistas es más barato llevar el camión en un barco a través de una ruta marítima que ir por la carretera. ¡Y más seguro!”, afirma Ernesto a este redactor a bordo del buque Cruise Roma que enlaza Barcelona con Porto Torres. El barco deja los camiones en el puerto de destino y éstos continúan su recorrido hasta completar la entrega del producto puerta a puerta. El coste del transporte de mercancías por carretera desde Barcelona hasta Porto Torres o Civitavecchia no supera los 0,95 euros brutos por kilómetro de carga (más de 1.000 euros por camión si éste va por carretera hasta Roma y después embarca la mercancía hacia la isla de Cerdeña) y embarcado no llega a los 700 euros. Además, Ernesto descansa en un camarote y las horas dormidas las puede computar como descanso.

Grimaldi Lines une cada semana el puerto de Barcelona con las ciudades italianas de Livorno y Civitavecchia y desde el inicio del verano también conecta la capital catalana con la ciudad de Porto Torres, en la isla de Cerdeña. “Las autopistas del mar son el futuro del transporte mediterráneo para reducir el tránsito de camiones, limitar la contaminación y abaratar costes”, afirma a Fomento de la Producción el presidente de la naviera Emanuele Grimaldi. Esta empresa puede transportar en sus dos buques hacia Italia 2.300 pasajeros, 215 coches y 187 camiones en su bodega de carga. Con 225 metros de eslora y 30,45 metros de ancho, el Cruise Roma y el Cruise Barcelona son los ferrys más grandes del Mediterráneo. El trayecto a Civitavecchia lo cubren en 20 horas, el de Porto Torres en 12 horas y Livorno alrededor de 15 horas por trayecto.

Transporte de corta distancia

En España existen 15 empresas navieras que están ofreciendo 41 servicios regulares de Short Sea Shipping (transporte marítimo de corta distancia en castellano) en nueve puertos peninsulares, entre los que destacan los de Vigo, Bilbao, Barcelona y Valencia. Con dos servicios diarios, el puerto catalán ya mueve en el Mediterráneo cuatro millones de toneladas al año, en tanto que Valencia, a pesar de ser un puerto especializado en contenedores, cuenta con tráficos de carga rodada, principalmente de vehículos (el 75% en 2007). El crecimiento del transporte marítimo de corta distancia es el primer paso hacia la creación de las “autopistas del mar” en el Mediterráneo, un concepto introducido en 2001 en el Libro Blanco del Transporte de la UE y que se hará realidad cuando a la iniciativa privada de las navieras de poner en marcha este tipo de servicios, se sumen los puertos, como es el caso de Grimaldi Lines en el puerto de Barcelona.

En la patronal española de navieros Anave están de acuerdo con impulsar esta figura, pero evitando introducir elementos que distorsionen la competencia entre líneas. “Preferimos apoyos genéricos a subvenciones concretas”, asegura Manuel Carlier, director general de Anave. Como alternativa, propone agilizar los trámites aduaneros e incentivar con un crédito fiscal al camionero que decida llevar su carga por mar.

La Comisión Europea está interesada en que cada vez más empresas deriven hacia el mar parte de su flujo de mercancías para reducir la congestión de las carreteras y los gases contaminantes. La intención no es que este servicio compita con la carretera, sino que sea el mismo camionero el que tome la iniciativa de “no llevar todas la manzanas en el mismo cesto”, explica José Francisco Vidal, director general de la Asociación Española de Promoción del Transporte Marítimo de Corta Distancia. Los transportistas prefieren la carretera porque tiene la ventaja de ser un modo flexible y de bajo coste. Desde que España se adhirió a la UE a fines de 1985, el flujo de mercancías por este corredor ha crecido el 8,4%, hasta alcanzar 70 millones de toneladas. Por los pasos fronterizos de Jonquera e Irún circulan 20.000 camiones. Tras el apoyo decidido de Europa, ahora falta que los puertos puedan mejorar sus conexiones con el ferrocarril para que las empresas puedan cargar mercancía sin optar por la carretera.

El apunte

La naviera italiana se erige como puente de unión entre Cataluña y la isla de Cerdeña

La naviera italiana Grimaldi Lines, que preside Emanuele Grimaldi (en la imagen de la derecha), ha decidido impulsar el tráfico de pasajeros y mercancías por barco desde Barcelona. Su sede está en Nápoles, pero Grimaldi ha sumado este año a sus dos rutas que unen la capital catalana con Civitavecchia y Livorno, la ciudad de Porto Torres, en la Costa del Coral en el noroeste de la isla de Cerdeña. Con este nuevo servicio, que lleva a cabo a través de dos buques el Cruise Roma y el Cruise Barcelona, la naviera acerca la cultura catalana de Cerdeña con Barcelona. En Cerdeña, y en la ciudad de L’Alguer, se habla catalán y existen numerosas oficinas y vestigios que recuerdan la invasión catalana después del dominio de la isla por parte de la Corona de Aragón. En la Costa del Coral, el pasajero que llegue a Porto Torres en su vehículo con el ferry de Grimaldi podrá visitar las joyas mediterráneas de esta isla ubicada al sur de Córcega. La oferta hotelera del noroeste de Cerdeña la centran los hoteles exquisitos de Hotel dei Pini, Hotel Porto Conte de L’Alguer, el Hotel Capo Caccia y el municipio medieval de Castelsardo con el castillo y la fortaleza donde se encuentra el museo de artesanía de mimbre de Cerdeña. Al margen de esta novedosa línea marítima que une Barcelona con Porto Torres, Grimaldi transporta cada año desde la capital catalana más de 100.000 personas y ha superado los 800.000 metros lineales de carga. El grupo facturó 2.500 millones de euros, 2,6 millones de pasajeros y en 2008 transportó desde España 110.000 camiones trailers con distinto tipo de mercancías.