¿Hasta qué punto le ha ayudado la carrera de ingeniero en su actividad profesional?

-Mucho, no por proporcionarme unos conocimientos específicos, pero aporta al ingeniero una estructura mental que le permite resolver problemas. Eso es lo que de alguna manera nos define a muchos ingenieros y es algo que se aprende en la Escuela. En el mundo profesional uno se encuentra problemas y es bueno contar con una metodología para resolverlos.

Usted ha sido director de Retevisión. ¿Tiene mucho en común la gestión de aparcamientos con la desarrollada en Retevisión?

-Como sector, evidentemente, no. Pero tiene en común algo imprescindible en cualquier ámbito empresarial, que es la gestión de equipos humanos. Una de las características que distingue una pyme de una empresa grande, que puede ser con plantilla superior al millar de personas, es la gestión de los equipos humanos. En realidad un consejero delegado o un director general, hoy están convertidos en grandes gestores de equipos humanos y en este aspecto las corporaciones son muy parecidas porque la problemática de gestionarlos e ilusionarlos es similar.

¿Considera hoy imprescindible para trabajar como directivo, dominar al menos el idioma inglés?

-Es imprescindible, pero no sólo como profesional, sino para vivir en el mundo actual. Y no solo el inglés, idioma que sirve para la comunicación en cualquier ámbito en todo el mundo. Pero a la hora de pasar a un ámbito distinto, que es el de los negocios en países concretos, es conveniente acercarse a ese país hablando o intentando hablar su propio idioma.

Por ejemplo, Saba en Italia habla italiano y en Francia, francés. Seguramente podríamos entendernos en inglés, pero el acercamiento a la problemática es muy diferente que dirigirnos en inglés, cuando visitamos a un alcalde en Triestre o en Peruggia, y les hablamos en su idioma. Para mí el inglés es la lengua de comunicación universal, pero en el mundo de los negocios, siempre el acercamiento a la lengua propia, si es posible, es un punto favorable. Recuerdo que hace tres años estuve en Japón y China y allí, evidentemente, nos entendíamos en inglés. Claro, que si yo hubiera podido comunicarme con ellos en japonés o en chino, para ellos hubiera sido fantástico.

¿Qué ideas trae usted a la gestión de Saba?

-Empezaré diciéndole que le doy mucha importancia al negocio de aparcamientos. Pretendo reforzar una idea o slogan que es: “piensa en global y actúa en local”. El negocio de aparcamientos se basa en concesiones municipales y por tanto quedan gestionadas en ese ámbito. Es importante que Saba sea local en cada uno de los municipios donde trabaja, ya sea en Puerto Banús, Terrassa o Triestre, lugares de los que hemos de conocer la historia y la idiosincrasia de la población. En otro caso, no actuaríamos correctamente. Es decir, Saba precisa conocer y vivir con la problemática local en los lugares donde actuamos.

Otra cuestión importante para mí es la de organizar, preparar e ilusionar a Saba para su desarrollo futuro. Grupo Abertis actúa en 17 países y Saba en 7 y en definitiva, para un grupo de gestión de infraestructuras como es Abertis, o para un gestor de aparcamientos como Saba, los únicos límites no son el geográfico. sino que lo da nuestro conocimiento, nuestra capacidad financiera y nuestra ilusión y empeño en desarrollar proyectos. Y parte de mi misión en Saba es preparar a la empresa para que esto se desarrolle de forma armónica.

¿A qué razones atribuye usted que una empresa española, fundada en Barcelona, sea hoy una de las primeras operadoras europeas de aparcamientos?

-Primero, a que ha tenido unos accionistas sólidos, comprometidos con la orientación de la compañía. Segundo, a que posee un proyecto de futuro, es decir, sabe hacia dónde camina. Y en tercer lugar, la empresa está dotada de liderazgo y de equipo; Saba ha tenido en sus 43 años de historia equipos humanos potentes que han hecho realidad una empresa que hoy es un referente tanto en España como en Europa.

El apunte

Saba vive la crisis, pero amortiguada

¿Cómo vive Saba la crisis?

-Con descensos de tráfico en nuestros aparcamientos del 3-4 por ciento en los primeros meses de 2009. No son caídas como las que sufren otros sectores, la automoción por ejemplo.

Nosotros somos un motor diesel, que no tenemos grandes alegrías, pero tampoco grandes penas. Sufrimos los avatares de la situación general, pero amortiguados. Y eso es así, simplemente por la definición de nuestro negocio. De otro lado, la bajada de facturación que tendríamos por un menor tráfico, la hemos compensado por haber ampliado nuestro ámbito.

La aplicación de nuevas tecnologías es hoy un hecho cierto en Saba. ¿Queda en este aspecto mucho camino a recorrer?

-Sí, porque el aparcamiento de futuro que nos imaginamos, no está lejos pero aunque la solución tecnológica se conoce, su implantación tardará todavía. Por ejemplo, el coche eléctrico está desarrollado desde hace años, pero su uso masivo es otro tema. En nuestro aparcamiento de futuro, el cliente entrará sin tener que hacer ninguna acción, las barreras se levantarán, será guiado a la plaza disponible y luego saldrá del aparcamiento sin pasar por cajeros. Es decir, todos los procesos operativos serán realizados de forma automática. Para el cambio de funcionamiento también habrá que modificar alguna normativa legal y también, acostumbrar al cliente a la utilización de ciertos mecanismos. El aparcamiento del futuro ya lo tenemos cerca, me refiero al aparcamiento fácil, limpio, claro, seguro y agradable, en el bien entendido de que Saba es un operador de aparcamientos, que hoy es referente en Europa y en este continente es líder en el sector del estacionamiento.

El apunte

Chile, una historia de éxito para Saba

¿Para cuándo el salto a Iberoamérica, Gran Bretaña ó Estados Unidos?

-Bueno, a Iberoamérica dimos realmente el salto hace cinco años con nuestra entrada en Chile. Este país es un caso peculiar, es una historia de éxito. Hoy Saba es el operador predominante en los aparcamientos concesionales del centro de Santiago de Chile, de Valparaiso y de Concepción.

Iberoamérica es para Saba la gran oportunidad. Empezamos por Chile porque creíamos en su seguridad jurídica. A partir de ahí podemos encontrar nuevas oportunidades en aquella zona, pero con inversiones selectivas.

En cuanto a Gran Bretaña o Estados Unidos, creo que sí entraremos en el negocio de aparcamientos, porque no hay ninguna razón en contra y además, porque ya estamos situados en los aeropuertos; es una cuestión de tiempo y de oportunidad. Aunque en concreto, el mercado estadounidense es un mercado de empresa de gestión, poco de empresa inversora y nosotros, gestionar plazas sólo como gestores y sin implicarnos en la inversión en infraestructuras, no nos atrae demasiado.

¿Es importante la reciente concesión obtenida del aparcamiento de Maubert-Notre Dame?

-Se refiere al aparcamiento denominado Maubert-Lagrange, al que hemos solicitado cambiar la denominación por la de Maubert-Notre Dame. Para nosotros la entrada en Francia representa un hito importante. Y que el Ayuntamiento de la Ville de Paris, con un grado importante de exigencias, haya creido en nuestras capacidades para darnos la concesión por doce años a la sociedad Sanef-Saba, es una satisfacción. En Francia es importante contar con el apoyo de Sanef, que nos abre un mercado, el francés, que es exigente.