Desde hace un tiempo, no hablo con empresario que no eche pestes del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Desde la aparición de la crisis lo ha hecho tan rematadamente mal que concita en su contra a todas las fuerzas empresariales del país. El empresario cree que el sentido común debe primar frente a la demagogia. El razonamiento frente a la obcecación. La concordia frente al revanchismo. La creación de empleo frente al subsidio vergonzante al parado. Justo, lo opuesto frontalmente a la política gubernamental.
El empresario ya está harto de una figura como el presidente Rodríguez, que prefiere ignorar la crisis antes que luchar contra ella; un personaje que lleva tiempos “sacándose conejos de la chistera” en forma de promesas para incumplirlas, tal como indicó días pasados el semanario británico “The Economist”; un gobernante que está dañando seriamente a la economía española dada su incapacidad para tomar medidas sensatas y serias que enderecen el rumbo.
En Barcelona, estos últimos días varias voces representativas de la actividad económica han tenido oportunidad de mostrar su malestar. Por ejemplo, en Sitges, en ocasión de la XXV Reunión Círculo de Economía a la que asistieron los ministros José Blanco y Elena Salgado, el presidente del Círculo, Salvador Alemany, y el presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Simón Pedro Barceló, pidieron abiertamente coraje al Gobierno para salir de la crisis y reiteraron la necesidad de un gran acuerdo político y social ; Alemany abogó por la flexibilidad laboral y Barceló enumeró una serie de iniciativas urgentes a aprobar por el Gobierno.
Días después, en el almuerzo celebrado en Barcelona por la junta directiva del mismo Círculo con Rodríguez Zapatero, los empresarios trasladaron al presidente su deseo de ir más allá en la reforma laboral y no sólo centrar los cambios en el marco de las negociaciones de los convenios colectivos.
Y Juan Rosell, empresario y presidente de Fomento del Trabajo Nacional, aprovechó el acto de entrega de premios de la patronal para exigir una mejora en la gestión de la administración pública: “De la misma manera que el sector privado ha hecho reestruturaciones en el mundo industrial -dijo-, que también las haga el público. ¿Por qué han de ser diferentes las Administraciones? ¿No son iguales todos los trabajadores?”. Señaló que la salida de la crisis no vendrá de la Administración sino de los empresarios que tiran del carro, que contratan empleo, crean productos nuevos, que innovan y que tienen confianza e ilusión en el futuro.
Los resultados de las elecciones europeas del domingo 7 creo que son un aviso serio al presidente para que cambie su política.

