La vigésimo cuarta edición de las reuniones Círculo de Economía brilló con luz propia, consolidándose como la convocatoria de carácter económico más importante que se desarrolla a lo largo del año en Cataluña. Fiel a los principios que marcaron su nacimiento, empresarios, políticos y expertos económicos de distintos colores se han reunido durante dos días en Barcelona para dialogar, contrastar pareceres y emitir opiniones sobre distintos temas, además con un altísimo nivel personal y profesional de los ponentes. El Círculo cumple con exactitud los objetivos marcados por sus fundadores y a ello ha contribuido sin duda la labor desplegada por sus distintas juntas directivas. Por suerte para todos, el Círculo, como el buen vino, mejora con el tiempo.

¿Un resumen de lo vivido los días 30 y 31 de mayo en el hotel Juan Carlos I? Primera consideración: el poder de convocatoria de los organizadores merece un diez, por la cantidad y calidad de los conferenciantes.

En segundo término diré que el empresariado presente en la sala mostró escasa credulidad a las palabras del presidente Rodríguez Zapatero, cuando afirmó que el Estatut se va a cumplir, o cuando enumeró el paquete de medidas económicas que irán a un próximo consejo de ministros. Claro, que el propio presidente no mostró demasiadas ganas de ganarse el afecto del auditorio, compuesto en su mayor parte por gentes de derechas, cuando agradeció a Cataluña los votos recibidos por el partido socialista en las elecciones del pasado mes de marzo.

Cada orador pronunció sus frases para recordar. Así, el millonario mejicano Carlos Slim señaló que hoy las grandes potencias conquistan el mundo no con ejércitos, sino con empresas multinacionales, “con la ventaja de que estas últimas no cuestan dinero al Estado, sino que pagan impuestos”.

Antonio Brufau mostró su temor porque las refinerías de petróleo trabajan a máxima capacidad y no se construyen nuevas instalaciones “porque nadie las quiere a su lado”, añadiendo que el aumento de consumo exigiría la construcción de siete u ocho nuevas refinerías al año en todo el mundo.

Movió a comentarios entre los empresarios asistentes la afirmación del político catalanista Artur Mas de que “la solución a la financiación no llegará si el Estado no acepta que debe adelgazar”. ¡Como si la Administración catalana diera ejemplo, cada vez más burocratizada, más grande, más costosa y menos eficaz!, exclamó un asistente.

José Manuel Lara tuvo el acierto de pedir públicamente al presidente Rodríguez Zapatero, consenso político para los grandes temas de Estado . Por cierto, el propio Zapatero deseó los mayores éxitos al nuevo presidente del Círculo, Salvador Alemany.