Promax es una empresa familiar catalana especializada en la producción de equipos de medida y prueba electrónicos con tecnología propia. La compañía recordará el ejercicio 2007 como el de la “completa reconversión de nuestro proceso de fabricación”, en palabras de la responsable de administración y finanzas, Montserrat Clotet. Los objetivos de la reconversión eran, explica Clotet, “mejorar el índice de incidencias internas por fallos de calidad en los procesos productivos y mejorar la productividad”, factores fundamentales para “competir frente a fabricantes del Este de Europa, Asia y Norteamérica”. La firma, fundada en los años sesenta por su padre, Josep Clotet, está dirigida por su hermano Josep Mª.

Las inversiones acometidas, que han superado el millón de euros, se traducen en una nueva línea de producción, un horno de soldadura, máquinas de test óptico y electrónico y un sistema de almacenaje totalmente automatizado, así como un equipo de control de temperatura y humedad constantes. Además, esta compañía con sede en l’Hospitalet cuenta desde enero con una “sala blanca” para los procesos de fabricación. Las “salas blancas” son espacios con un sistema de presurización capaz de mantener el ambiente limpio de partículas de más de una micra (el mismo sistema que se requiere en una sala de partos). Esta inversión era imprescindible para la compañía, ya que trabaja en proyectos que incluyen componentes con hasta 500 micropuntos de soldadura, de modo que “una pequeña mota de polvo en el punto de soldadura puede provocar una falsa conexión”.

Gracias a su apuesta por la tecnología punta, “hemos triplicado nuestra producción, manteniendo los costes”. Así, la firma ha mejorado sus niveles de competitividad y, en consecuencia, su posicionamiento en un mercado global en el que prima el liderazgo tecnológico y “donde nuestra empresa alcanza la calificación de excelencia”, en palabras de la directora financiera.

Novedades

Para mantener su posición de liderazgo, Promax trabaja en un novedoso sistema de distribución de señal digital para hoteles, hospitales y grandes edificios, campo en el que “ningún fabricante había logrado hasta hoy un sistema de distribución digital basado en TDT”. En Estados Unidos, Promax está promoviendo la venta de equipos que ayudan a la implantación de sistemas de televisión de alta definición, mientras que en China trabaja para la presentación en los Juegos Olímpicos de transmisores de televisión digital terrestre para el nuevo estándar de televisión del país asiático, realizado en colaboración con la universidad de Beijing.

El apunte

El revés del dólar

Como a tantas otras compañías exportadoras, la fortaleza del euro frente al dólar ha supuesto un duro revés en las ventas de Promax en el mercado norteamericano, “fruto del incremento de precio, que roza el 50 por ciento y que es insostenible para empresas como la nuestra”. Ello hace aún más complejo trabajar en un mercado muy atractivo pero que pone muchos obstáculos de entrada.

Gracias a los recursos que Promax dedica a I+D, Montserrat Clotet puede decir que “nuestra empresa desarrolla, en estrecho contacto con nuestros clientes, los equipos que van a permitir el despliegue de nuevas tecnologías de comunicación”, campo en el que “podemos afirmar que somos líderes del mercado”.

Las cifras

22 millones de euros de facturación.
Con esta cifra cerró el ejercicio 2007, una cantidad similar a la alcanzada en 2006 y que prevé superar ligeramente en el presente ejercicio.
100 países clientes.
Las delegaciones de Alemania, el Reino Unido y Francia son responsables de dos tercios de las ventas. Este año prevé abrir oficina en Sofía para servir a un mercado, el de Europa del Este, que ya acapara el 15 por ciento de las ventas. Además, Promax cuenta con representantes y agencias en todo el mundo.
200 productos en catálogo.
El lanzamiento en 2005 del TV Explorer contribuyó a un importante incremento de las ventas.
5.000 metros cuadrados ocupan sus instalaciones.
En ellas trabajan un centenar de personas, de las que un 40% son ingenieros de telecomunicaciones y un 15% de los recursos están dedicados a I+D.