Desde su despacho de París, con la torre Eiffel delante de sus ventanas, dirige a nivel mundial tres divisiones de la UIC (Union Internationale des Chemins de Fer), que son la alta velocidad, la vía estrecha y la coordinadora con la región de América Latina. Su pasión por los trenes le viene desde que era un niño. Me refiero a Ignacio Barrón de Angoiti, nacido en Zaragoza el año 1956, ingeniero de caminos, que entró en Renfe por oposición en 1981, quien ha sido sucesivamente informador, agente de ventas, técnico de apoyo, ingeniero de dirección de Comunicación, director del negocio internacional, jefe de explotación en Atocha donde vivió el inicio de la explotación del AVE y gerente de la estación de Chamartín entre 1994 y 1997, con 300 personas a su cargo.

Paso fundamental en la trayectoria profesional de Ignacio Barrón tuvo lugar en mayo de 1997, cuando es propuesto para entrar en el departamento de alta velocidad de la UIC, con sede en París. Pero, ¿qué es la UIC? Pues es un club cuyos miembros son empresas de ferrocarriles de todo el universo, 190 en total de los cinco continentes, y cuya misión es compatibilizar el funcionamiento de los trenes entre los diferentes países y promover el transporte por ferrocarril. La UIC elabora normas de ámbito mundial, confecciona estadísticas y realiza estudios e informes.

Volviendo a Ignacio Barrón, a mediados de 2007 la asamblea general de la UIC le nombró director con responsabilidad mundial en las área de alta velocidad y de vía métrica (lo que en España conocemos como vía estrecha), así como coordinador de la región de América Latina. En alta velocidad, la UIC actúa en dos campos: detecta problemas comunes y promueve el diálogo sobre los mismos en los países que ya tienen el AVE; y ayuda a planificar la instauración de la alta velocidad en aquellos países que todavía no la tienen, como son los casos de Rusia, Portugal, Brasil, Estados Unidos (salvo la línea Acela que une Nueva York y Washington) y Argentina, entre otros muchos. En el apartado vía métrica, la labor de asesoramiento y coordinación de Barrón a nivel mundial se refiere a empresas del tipo de las españolas Feve, Ferrocarrils de la Generalitat o Euskotren, por ejemplo. Para tener una idea de la importancia de la vía métrica, digamos que supone un 20 por ciento del kilometraje total de los ferrocarriles en todo el mundo, mientras otro 20 por ciento es de vía normal y un 60 por ciento corresponde a vía de ancho internacional. Dentro de los 1,2 millones de kilómetros de vía férrea existente en el mundo, la alta velocidad es todavía insignificante, pues suma 10.000 kilómetros, cifra que está previsto triplicarla hasta los 35.000 kilómetros para el año 2025.

Por último, en su papel de coordinador de América Latina, el cometido de Ignacio Barrón es de carácter generalista, una especie de “superman” para todo lo que se refiere al tren en aquella zona.

Barrón es el primer español que ha ostentado estos cargos dentro de la UIC, es uno de los hombres que más entiende del tema del AVE en el mundo y hoy alcanza una visión del ferrocarril como ningún español antes disfrutó, ocupando además un cargo considerado técnico (no es político). Y se muestra feliz por el hecho de que el ferrocarril va por el buen camino y tiene mucho que decir en el futuro, gracias a su elevada capacidad de transporte, respeto al medio ambiente y seguridad. Señala Barrón que “la sociedad había vuelto la espalda al tren ante el desarrollo de la aviación y el automovilismo, pero hoy ha recuperado su confianza”.