Los hay retorcidos. Son los que afirman que es deseo en las altas esferas del Partido Popular el perder las elecciones de marzo próximo, ver desde la barrera cómo se estrella el PSOE en el poder, ante la situación crítica que vivirá la economía española en el cuatrieno que viene, y ganar por mayoría absoluta en 2012.
Exista o no esta corriente de pensamiento en el partido de la oposición, lo que parece claro es que el sector de la construcción ha iniciado ya en 2007 la crisis, los problemas se extenderán durante 2008 por los diferentes ámbitos en los que opera y explotará entrados en 2009. Los promotores son los primeros afectados por este cambio de signo tras años y años de bonanza vividos por el sector contructor; el nombre de varios de ellos ha saltado ya a las secciones de economía de la prensa y no precisamente para hablar de sus pasados éxitos, sino al contrario, para comentar las dificultades económicas por las que ahora atraviesan. Según datos de expertos en la materia dados a conocer días pasados en Madrid, las promotoras españolas tendrán que hacer frente a un peligroso sobredimensionamiento en la oferta de viviendas, que actualmente asciende a 1,5 millones de pisos acabados o en fase de construcción. En otras palabras, si en los años pasados se vendían en España cerca de un millón de hogares, durante 2008 y 2009 se calcula que dicha cifra bajará a unos 300.000 anuales.
El siguiente estamento que conocerá la crisis es el de los constructores propiamente dichos y también los inmobiliarios. Los problemas llegarán a continuación al campo de los instaladores y de toda la industria que trabaja directamente para la construcción, que va desde el sector cementero al de la cerámica, pasando por la fabricación del ladrillo, sanitarios, aparellaje eléctrico, carpintería, cañerías, cobre y cocinas. Para llegar finalmente al último escalón que es el del equipamiento del hogar, es decir, muebles, lámparas, textil, parquet, electrodomésticos línea blanca y marrón, alfombras, equipamientos de baños y cocinas y decoración.
En España la construcción ha sido el motor que ha empujado hacia adelante la economía entera del país durante los pasados años. Ahora, con el frenazo, los impactos afectan a todos los sectores económicos y el primero que ha padecido sus consecuencias es el del empleo, al crecer el paro en 45.900 personas durante el pasado mes de noviembre, el peor dato desde el año 2003.
La Cámara de Comercio de Barcelona vaticina que el incremento del PIB constructor crecerá en 2008 a mitad de ritmo de 2006 y será en 2009 cuando más se notarán los efectos del descenso de la construcción de viviendas en el mercado libre.

