En las postrimerías del año y con un envolvente político marcado por las elecciones generales de marzo próximo, el mundo empresarial está preocupado por temas de índole económico, que afectan directamente la marcha de los negocios o, lo que es lo mismo, el crecimiento económico general. En una reciente reunión de varios empresarios catalanes, dos temas centraron la atención de los presentes: el Impuesto de Sociedades y la flexibilización laboral.
Un gestor de reconocido prestigio en el mundo empresarial español, señaló como asunto prioritario, la necesaria reducción del impuesto de sociedades. Esta tendencia es general en toda Europa, conscientes como son las Haciendas del continente, de que prima el interés por atraer trabajo y capital y por proseguir el proceso de liberalización económica.
Hoy el tipo medio de Impuesto sobre Sociedades español, del 35 por ciento, es el más alto de la Europa comunitaria, sólo igualado por Malta. Irlanda aparece con un 12,5 por ciento, los países del Este están por debajo del 25 por ciento, Alemania aplica un 25, los países nórdicos oscilan entre el 28 y 26 por ciento y más arriba figuran Reino Unido con el 30 por ciento, Italia con el 33 y Francia con el 33,3 por ciento.
Otros empresarios pusieron sobre el tapete la necesidad de flexibilizar las leyes laborales, donde España se encuentra asimismo a la cola de la Europa más desarrollada, tanto en lo que se refiere a los costes del despido, como a la flexibilidad horaria. Algo se ha avanzado a nivel legislativo en los últimos años, pero queda mucho camino por recorrer todavía. Un estudio de Adecco señala al respecto que España es, tras Grecia, el país de la Unión Europea con mayor rigidez laboral y uno de los que mayores costes de despido tiene. Superamos la media continental tanto en contratación, como en horarios laborales y en restricciones al despido, añadiendo el informe que si redujéramos la diferencia con el resto de Europa, el paro caería y lo mismo ocurriría con la temporalidad. En contratación temporal estamos aquí con un máximo de doce meses, frente a los 36 de Italia, los 72 meses de Portugal o la ausencia de límite en Alemania y Reino Unido. Mientras que en el coste por despido, estamos superados tan solo por Portugal, Grecia y Alemania. Y en lo referente a los costes no salariales (cotizaciones a la Seguridad Social e impuestos), en España equivalen al 30 por ciento del salario, por encima de la media del 28 por ciento, figurando encima nuestro Bélgica con el 55 por ciento del salario, Francia 48 e Italia 41 por ciento y por debajo figuran entre otros, Irlanda con el 11, Reino Unido con otro 11 y Suiza con el 14 por ciento.

