El conseller de vicepresidencia, Josep Lluis Carod-Rovira, ha hablado a los empresarios catalanes en el Círculo de Economía, pidiéndoles una mayor implicación en la construcción de Cataluña. Todas las opiniones son válidas desde el terreno político, pero el mejor lenguaje que entiende el responsable de una empresa es el que se refiere a mercados, rentabilidad, globalización, inversiones, plantilla, productividad, investigación, nuevos productos, proveedores y clientes. Los políticos a lo suyo, y los empresarios a crear riqueza para ser distribuida entre Hacienda, banca, salarios y accionistas. Lo demás son pamplinas, como diría Scrooge a su pobre empleado Crachit.
Si Carod-Rovira solicita la cooperación del empresariado con la Generalitat para conseguir un liderato conjunto que sitúe a Cataluña a la cabeza de Europa, el empresario también tiene derecho a solicitar al citado político que cambie su discurso y no ponga día a día palos en la rueda empresarial. Estas son algunas sugerencias:
-Usted repite que como Estado, España es antipático y poco atractivo para los catalanes. No olvide que, según datos del Departament d’Economia i Finances, las empresas industriales catalanas venden fuera de Cataluña el 73 por ciento de los productos que fabrican (el 40 por ciento al resto de España y el 33 al exterior). No es sólo que Cataluña ha quedado pequeña para nuestros empresarios, también España resulta ya insuficiente y de cualquier manera, no es un mercado poco atractivo para el empresario catalán sino, al contrario, es su mejor mercado.
-Usted ha pedido más de un vez “contundencia” contra las empresas que abandonen Cataluña. Señor Carod-Rovira, deje a los empresarios que vayan donde más les convenga. Unos se irán a Madrid, otros a Liverpool y unos terceros, extranjeros o nacionales, vendrán aquí. El empresario no se mueve por motivaciones políticas; y debería analizar las razones por las que decidió en su día venderse la empresa, como han hecho los accionistas de Uniland (ahora la compañía es madrileña), Burberrys Spain (inglesa), Fibanc (italiano), Quintela (italiana), Gallina Blanca (italiana al 50 por ciento), Hispano Química (alemana), Aresa (madrileña), Panrico (inglesa) o Chupa Chups (italiana). Quizá los gobiernos central y autónomo tengan algo de culpa en estas ventas.
-No se preocupe tanto porque el presidente de Freixenet afirme que el cava catalán es tan español como el vino de Rioja o el turrón de Alicante. Y gobierne para que un empresario de aquí no decida montar su segunda factoría en California y no en Cataluña por los problemas burocráticos y los frenos que sufre, por parte de ayuntamientos y de la Generalitat.

