Enric Reyna es el auténtico prototipo de empresario hecho a sí mismo. Empezó a trabajar a la edad de doce años como administrativo en una fundición. A los quince entró en una empresa constructora como auxiliar, y a los dieciocho ya era el jefe de la oficina con 150 personas a su cargo. A los diecinueve años montó una gestoría y el coste de 20.000 pesetas lo financió gracias a la ayuda que le proporcionó la empresa constructora de la que era empleado. Un año después se hizo socio de la primera empresa constructora que fundó y de la que se emancipó y a partir de entonces ha seguido con su actividad de constructor y promotor inmobiliario. Los primeros tres años actuó simplemente como constructor y después ya pasó a promotor/constructor, actividad que ha mantenido hasta ahora. Hoy el grupo Reyna comprende una plantilla de 400 empleados.

El hecho de emprender una empresa a los 19 años de edad lo justifica Enric Reyna así: “Eran otros tiempos y uno, cuando no se tiene absolutamente nada, es cuando se puede arriesgar mucho, porque si no tienes nada, poco puedes perder”.

La filosofía seguida por Reyna en su trayectoria profesional se basa, primero, en su voluntad de querer ser empresario, mandar y no que le mandaran. Ha evolucionado con la idea siempre de ir superándose, haciéndolo mejor y subir peldaño a peldaño. “No me puedo quejar de la vida, me ha ido bien, me ha tratado bien y yo a cambio le he dado muchas horas de trabajo”.

Le pregunto a Reyna si se puede ser buena persona en el mundo de los negocios. Esta es su respuesta: “Sí, ¿por qué no? Estoy convencido”.

Los criterios seguidos por Enric Reyna en la actividad empresarial han sido endeudarse hasta el nivel de seguridad que supone el poder responder; no dejar de pagar nunca a nadie; y acometer proyectos con los que tenía la seguridad de poder lograr las metas buscadas “si bien en algún caso las cosas no me salieron como esperaba, es decir, me salieron mal, pero eso forma parte de la vida, de la experiencia y de los negocios”.

Le toco una fibra sensible a Reyna al comentar si en alguno de los negocios que le salieron mal, se considera estafado. Comenta que la palabra estafar es muy fuerte y de malas personas sólo hay los asesinos y los que trafican con droga o con otros elementos. “Lo demás son situaciones, circunstancias y en mi caso, más que estafarme, lo que pasó es que me cogieron de buena fe y quizá yo reaccioné con falta de experiencia y permití que me sucedieran cosas que hoy no dejaría que ocurrieran”.

Enric Reyna no tiene envidia de las grandes figuras del sector constructor e inmobiliario existentes en España, con patrimonios inmobiliarios mayores o que son más poderosos. Es consciente de que son muchos los promotores que están por encima de él, “yo soy un empresario mediano en mi sector, que me conformo con lo que he hecho y con lo que tengo, bien es verdad que cada día aspiro a más e intento hacer más cosas, pero sin correr riesgos y sin hacer cosas que no esté seguro que me convengan. Yo soy una pulga al lado de los grandes promotores que existen en Cataluña y en España”.

A la pregunta de si era más fácil que ahora hacer negocios en la época en que Reyna empezó la actividad promotora, responde que, de un lado, era efectivamente más sencillo porque eran menos los que querían ser empresarios. “Pero también era más difícil, porque no había facilidades económicas, era inexistente la experiencia y escaseaban los materiales”. Reconoce Reyna que hoy empezar de cero es imposible sin contar con experiencia y con buenos equipos gestores.

La banca le quitó una vez el paraguas

Reyna está satisfecho de cómo le ha tratado la banca durante su ya larga actividad empresarial, “salvo en un tema puntual. La verdad es que nos hemos tratado bien mutuamente, el banco lo considero como un proveedor más, que vende dinero y yo vendo pisos y siempre hemos llegado a acuerdos que a ellos les sale a cuenta; si no, no me habrían vendido dinero y yo no hubiera podido vender pisos”. A este promotor la banca sólo le quitó una vez el paraguas cuando amaneció alguna nube por el cielo y parecía que podía caer alguna gota. “Y espero que una situación parecida no me vuelva a ocurrir, que no me quiten el paraguas cuando llueva; también es cierto que con la experiencia, he intentado en vez de tener un paraguas, tener dos y además un chubasquero, por si acaso llueve”.

Consejos de Reyna

Preguntas delante del espejo

Enric Reyna aconseja a los dos hijos que trabajan con él, pocas cosas pero claras: que sean honestos, que sean trabajadores, que intenten ganarse la vida de la forma más correcta y sobre todo, que cada mañana, cuando estén delante del espejo afeitándose, que no se avergüencen de nada de lo que han hecho el día anterior. “Estos han sido mis lemas y mis máximas y lo que me da más satisfacción es que por la mañana, cuando me afeito, al señor que veo delante en el espejo le pregunto si tiene que avergonzarse de algo de lo que hizo ayer y siempre me ha respondido con una negativa. Esto es importante y puedo decirle que he sido totalmente honesto en la respuesta”.

Vivienda de propiedad

Le pregunto a Enric Reyna si vive en vivienda de alquiler o de propiedad. Responde que es de propiedad y habita desde hace 30 años en el mismo hogar. El desembolso que le supuso en su día la compra le llevó a no dormir más de una noche, pensando en la elevada deuda que había comprometido en la operación. Reconoce sin embargo que ha sido su mejor inversión y lo mismo le ha ocurrido a muchísimas otras personas. Admite también que en los treinta años anteriores el fenómeno de subida del precio de los hogares no existió, porque la demanda era mucho menor, no existía el fenómeno de la inmigración con la fuerza de hoy y la emancipación de la juventud era a edades mayores que hoy. “Y lo mismo ocurre con la oferta de suelo, que si fuera mayor, el precio de la vivienda bajaría”.

Punto de mira

La solución al problema de la vivienda pasa por los pisos de alquiler

El sector inmobiliario sigue ganando más y más dinero, mientras los pisos se encarecen y las hipotecas se alargan. ¿No es un contrasentido? Reyna responde que este es uno de los problemas que tenemos en España. Y para aclarar esta situación explica que es cierto que los promotores se han ganado la vida estos últimos años, “pero todo lo que hemos ganado lo hemos tenido que volver a invertir para adquirir el siguiente solar”. El suelo se encarece día a día “y esta es una situación a la que se tiene que dar solución y ahí la Administración tiene mucho que decir y que hacer”.

Para Enric Reyna, la solución radica en crear suelo e infraestructuras para llegar a ese suelo. En la ciudad de Barcelona ya no hay suelo, la primera corona está agotada y hay que trasladarse a la segunda corona, pero quienes vivan ahí precisarán de transporte público adecuado, para evitar el colapso circulatorio.

Según Reyna, en el nuevo suelo una parte se debe destinar a viviendas protegidas y la Ley ya camina en este sentido. Y debemos mentalizarnos en el sentido de que no todos los nuevos pisos tienen que ser para la venta sino que hay que promover la vivienda de alquiler. Comprar un hogar supone tener patrimonio y ahorro, pero no todos los jóvenes tienen posibilidades de adquirir una vivienda y es por esta razón que es recomendable volver en parte al sistema de la vivienda de alquiler, ello exige un nivel sufuciente de rentabilidad y para ello la Administración debería buscar fórmulas e instaurar exenciones fiscales y mejorar la LAU. Hoy los promotores no hacen vivienda de alquiler y tampoco las cajas de ahorro o la Administración “y no las hace nadie, porque no salen los números, porque la LAU es imperfecta y porque al que deja de pagar el alquiler, el deshaucio tarda más de un año”.