Luis Fernando del Rivero, presidente de Sacyr Vallehermoso es un empresario hecho a sí mismo. En la XXIII Reunión Círculo de Economía que tuvo lugar semanas atrás en Sitges, habló de cómo se pueden hacer negocios con dinero ajeno.
Señaló del Rivero que empezó a trabajar hace 35 años al concluir la carrera de ingeniero de caminos. Es el mayor de siete hermanos, no tenía tradición empresarial, su abuelo, su bisabuelo y su tatarabuelo fueron presidentes de la Diputación de Murcia, el uno era juez, otro abogado y el tercero magistrado, y hasta el propio padre de Rivero era militar, es decir, todos ellos, gente alejada del mundo de los negocios.
Rivero empezó a trabajar en Ferrovial en 1972, hasta 1986 en que fundó Sacyr junto con otros dos emprendedores. Tiene un buen recuerdo de la empresa de los del Pino, “donde dejaban hacer lo que uno quería, siempre que se ganara dinero”. Entonces Rivero tenía 37 años.
Sacyr nació hace 20 años y durante los cinco primeros los tres fundadores consideraban que debían obtener ingresos financieros superiores a los resultados de la compañía, cuando el dinero daba el 15-17 por ciento. Pero tras cinco años, la cosa cambió y los resultados empezaron a ser mayores que los ingresos financieros. Y a los diez años de la fundación, Sacyr dio el primer paso al exterior, en concreto a Chile y dentro del mundo de las concesiones.
Comentó Rivero que Sacyr empezó con 240.000 euros de activo y al cabo de diez años llegaba ya a 240 millones de euros en caja (mil veces más) y en el primer trimestre de 2007 aquella cifra alcanzaba ya los 27.000 millones. Sacyr tenía inicialmente una auténtica aversión a la deuda, pero con el paso del tiempo la filosofía fue cambiando, a medida que los tipos de interés disminuían del 15-17 por ciento inicial hasta llegar a niveles negativos “como los hemos conocido hasta hace muy poco tiempo”. Añadió que en estos momentos el tipo de interés efectivo vuelve a ser positivo, del orden del 1,75-2 por ciento.
Pero de cualquier forma, Sacyr ha estado siempre en actividades que fueran más rentables de lo que costaba el dinero. Los tiempos no obstante, cambian, y hoy la empresa tiene una deuda de 18.000 millones de euros “porque los 200 bancos con los que trabajamos, con sus respectivos 200 comités de riesgos, entienden que tenemos unos activos notablemente superiores a esa cifra y unos ingresos recurrentes y crecientes que permiten al sistema la financiación”.
Rivero comentó en Sitges varios hitos que han marcado la historia de la empresa, relacionados directamente con el tema de la deuda. Comentó éxitos y fracasos, y entre estos últimos destacó el intento de toma del control de Dragados, mientras que entre los éxitos citó la compra de Vasco Aragonesa, la de la Empresa Nacional de Autopistas y la de Vallehermoso.
Toma de control de Vasco Aragonesa
Los hombres de Sacyr negociaron con la concesionariaVasco Aragonesa la compra de la empresa por 90.000 millones de pesetas, pero con la posibilidad de obtener créditos por 120.000 millones para realizar la operación. Sacyr iba al 50 por ciento con Iberpistas y tras una especie de subasta, se quedaron con Autopista Vasco Aragonesa (Avasa) por 126.000 millones, de los que seis mil los ponían a medias Sacyr e Iberpistas y el sistema financiero 120.000 millones. Esos 3.000 millones de pesetas, es decir, 18 millones de euros, en estos momentos están valorados en 400 millones de euros. “Lo que Sacyr invirtió en el año 2000, que eran 18 millones de euros y otros 18 millones Iberpistas (integrada en Abertis), hoy cada una de las dos partes alcanza un valor de 400 millones, es decir, 22 veces más. Según Rivero, “este es un ejemplo de cómo utilizando el sistema financiero, la deuda, se pueden hacer negocios”.
La Empresa Nacional de Autopistas
Explicó del Rivero que en el concurso de ENA tenía que ganar el más pobre entre un club que integraba empresas capaces de recibir mil millones de euros como préstamo. Era el año 2003. Había cuatro candidatos: Abertis, Acciona, Ferrovial y Sacyr, que era el más pobre de todos. Ganaba el que diera más dinero al Estado. Los ricos pusieron mucho dinero encima de la mesa, del orden de 600-700 millones y los pobres, poco, 300 millones, “pero le echamos mucha imaginación, hablamos con el sistema financiero y como el BBVA era el asesor del Estado y no podía ir, nosotros rápidamente pedimos a bancos y cajas que vinieran con nosotros, excepto La Caixa que iba con Abertis y Caja Madrid con Ferrovial”. Todo el resto del sistema fue con Sacyr, logró 1.300 millones tras negociar con el Santander. Se quedó ENA y los 300 millones que Sacyr puso sobre la mesa están valorados en 4.000 millones.
Añade Rivero que “esta es la forma como Sacyr ha ido obteniendo de forma paulatina ventajas tras endeudarse y presentar siempre negocios interesantes para el sistema financiero y también para nosotros”. Se hizo con ENA (privatización directa), con Avasa y con Vallehermoso.
El apunte
Sacyr compró Vallehermoso a 15 euros la acción cuando cotizaba a 11,36; hoy el nivel llega a los 42 euros por título
Explicó Rivero en las Jornadas del Círculo de Economía de Sitges que Sacyr logró 520 millones de euros de beneficio neto en 2006 , 413 millones durante 2005 incluyendo las plusvalías por la venta de la participación que había tomado en el BBVA y 280 millones en 2004. La suma de las tres cantidades es de algo más de 1.200 millones. “No hubieramos entrado en inversiones por valor de 18.000 millones de euros, si no fuera porque tenemos gente con ideas, capaces de convencer al sistema financiero mundial de que se trata de operaciones interesantes. No es tanto la gran acumulación de capital, que no lo es si nos fijamos en los 1.300 millones ganados en un trienio, pero hay que echarle imaginación y eso es lo que en Sacyr hemos procurado, con los logros de que en un tema pusimos 300 millones de euros y hoy el valor alcanza los 4.000 millones; y en otro asunto metimos 18 millones y el valor actual es de 400”.
Habló de la operación Vallehermoso, cuyo 25 por ciento lo compró Sacyr por 520 millones de euros. Entonces cotizaba a 11,36, la compra a Botín se hizo a 15 euros por acción, y hoy, tras tres ampliaciones liberadas del 10 por ciento la acción cotiza a 42. “Por tanto, los minoritarios que se quedaron con nosotros multiplicaron por tres lo que cobró el señor Botín”. Y añade Rivero que “todo esto no lo habríamos conseguido hacer si no fuera por unas circunstancias concretas, como fue la etapa de privatización de empresas estatales, que pasaron primero a bancos y estos deshicieron su cartera industrial lo que nos ha permitido acceder a la compra de esas empresas”.

