Relevo generacional en La Caixa. Ricardo Fornesa, de 75 años, cede la presidencia a Isidro Fainé, de 65. Y en la dirección general, Fainé es sustituido por Juan María Nin, de 54 años. Por tanto, la presidencia se rejuvenece diez años y la dirección general once años. Una nueva generación accede a la presidencia y otra a la dirección general. Esta es la consecuencia de una serie de acontecimientos sucedidos en los primeros días del presente mes de junio, de los que estaban enterados el presidente de la Generalitat José Montilla y el conseller Antoni Castells. Los políticos mantuvieron una exquisita neutralidad, respondieron a Fornesa yFainé cuando éstos les comunicaron el deseo de relevo en la presidencia que “hagan lo que quieran”, si bien Castells añadió que supondría dar una buena imagen a La Caixa el renovar la savia de la institución con entrada de una persona externa a la entidad a la hora de nombrar nuevo director general.

Fornesa ha creído que prestaba un servicio a la institución anticipando su salida de la presidencia, al detectarse movimientos de determinados personajes para auparse a su poltrona. Según el propio Fornesa, “con esta decisión evito que se siga hablando sobre el tema de la presidencia, lo cual supone malbaratar esfuerzos y atención por parte de los directivos, en temas que no se cernían a la marcha normal de la institución”.

La operación de traspaso de poderes se ha realizado de forma impecable. El nombramiento del nuevo director general se cerró en dos días, y en palabras de Fainé, se hizo así porque “cuando hay que contratar un número uno hay que hacerlo con rapidez. Mi relación profesional con Juan María Nin es de los últimos 25 años, nuestra relación era mutua y siempre tuve claro que mi sustituto en la caja debía ser él porque reúne todo lo que una caja necesita, que es: profesionalidad, visión global, experiencia internacional y mucha relación en el mundo de las empresas”.

Una coincidencia entre Fainé y Nin es que ambos vienen del mundo de la banca, donde el nuevo presidente de La Caixa ha trabajado veinte años, y Nin casi treinta. Para Fainé, los criterios, el rigor empresarial y los conocimientos son los mismos para llevar una caja de ahorros que un banco y se resumen en hacer que la empresa crezca, dé un buen servicio, sea rentable y eficiente y en el caso de La Caixa, además hay que saber distribuir la riqueza de dos maneras: creando empleo a través de la expansión y haciendo obra social. “Y estas premisas encajan en la forma de ser de Nin, de quien conozco su sensibilidad social por actividades que hace de forma personal”. Un dato destacado de Nin es que habla el idioma inglés con igual fluidez que el catalán y el castellano.