Algo está cambiando a mejor en el entramado empresarial catalán, en lo referente al oscurantismo del que han hecho gala durante décadas la mayor parte de los grandes grupos familiares. Poderosos holdings, con centenares o miles de trabajadores en su nómina, con millares de proveedores, son auténticos bunkers en el terreno de dar a conocer de puertas afuera su realidad como empresa. Las nuevas corrientes aperturistas toman fuerza en líneas generales en todo el mundo y como caso evidente anotamos el de la cadena germano-holandesa de grandes almacenes C&A, controlada por la familia Brenninkmeijer, que tímidamente empieza a abrir los portones al conocimiento público.
En la empresa catalana siguen habiendo grupos cerrados a cal y canto, de los que se desconoce los puestos de trabajo que crean cada año, las inversiones generadoras de riqueza o los proyectos de expansión nacional e internacional. Bien es cierto que al tratarse de familias concretas, que asumen su propio riesgo empresarial y que no cotizan en bolsa, para nada están obligadas a proyectar las actividades fuera del círculo restringido de sus accionistas. Pero el siglo XXI ya no es el XX y el mundo globalizado impulsa a que nuevos aires frescos penetren en unas estructuras que no por ser familiares dejan de ser menos rancias. Ejemplos de grupos estancos siguen siendo numerosos, como son los casos de Nutrexpa (propiedad de las familias Ferrero y Ventura), Daurella (pertenece al grupo Daurella que controla la mayor parte del negocio de la Coca Cola en España y en el norte de Africa), Agrolimen (creación de Lluís Carulla en los difíciles tiempos de la Guerra Civil española), Roca con más de un centenar de accionistas miembros del mismo clan, Cirsa propiedad del señor Lao, Almirall, Miquel Alimentació, Godó (editor de La Vanguardia), Francisco J. Moll (agrupa 51 empresas en torno a Prensa Ibérica) o Quadis, la empresa no integrada en el circuito Mercedes que más coches Mercedes Benz vende en Europa. Todas desconocen a los medios informativos de carácter económico, siguen enclaustradas y también es verdad que por lo general marchan bien, crecen y ganan dinero.
Decía al principio que algo se mueve en torno a este tema. Y es que nuevas generaciones acceden a los puestos de mando, con aires renovados. La bolsa es un atractivo real, más en tiempos como los actuales de cierta euforia y ya son varias las compañías familiares que han anunciado su propósito de acudir a este importante foco de financiación, como son los casos de Almirall, Aquaria, Habitat o The Colomer Group, que suceden a otros que ya están situados en el parquet, como es el laboratorio Grifols.

