El Consorcio de la Zona Franca de Barcelona es un organismo influyente dentro de la actividad empresarial catalana, alberga en sus terrenos a 250 empresas y su actividad se amplía a otras tareas de las que se aprovecha el empresario, como es la construcción de polígonos industriales, la organización de salones feriales, la colaboración en iniciativas ciudadanas del tipo del Forum o la participación en proyectos inmobiliarios que generan un efecto multiplicador en la actividad económica. Desde hace tres años el delegado especial del Estado es Manuel Royes, quien llegó al puesto tras una dilatada carrera política centrada en el ejercicio durante 23 años como alcalde de Terrassa y 16 al frente de la Diputación de Barcelona. Hombre honesto y práctico, no le gusta ponerse medallas ajenas y así, reconoce claramente que desde hace ocho años una vertiente del Consorcio ha sido la organización de ferias, promovida por su antecesor, es decir, por Enrique Lacalle. “Con el alcalde Clos decidimos que esta actividad debía continuar y se la encargamos a la misma persona que la promovió, porque es la que sabe del tema y quien triunfó con certámenes tales como el Sil, el Meeting Point o ahora con el salón de Polonia”, reconoce Royes. Y añade que además del éxito y prestigio que estos eventos suponen, hacen ganar dinero al Consorcio.

El Consorcio, motor de proyectos

La actividad desarrollada a lo largo de su historia por el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona tiene varias etapas. La primera, a inicios del pasado siglo XX, se centró en dotar a Barcelona de una zona franca. La segunda, iniciada en los años cincuenta , fue trascendental para la entidad, al facilitar la instalación en sus terrenos de la primera gran fábrica de automóviles existenete en España, que fue Seat, con el efecto multiplicador que supuso de creación de la industria auxiliar. De esta forma, la actividad industrial tradicionalmente más importante en Cataluña, que hasta entonces fue la textil, dio paso al nacimiento de un poderoso sector del automóvil y auxiliar del mismo. Ya más recientemente, con el traslado de una gran parte de las instalaciones de la citada compañía automovilista a Martorell, el Consorcio ha recuperado cincuenta hectáreas previo pago de 140 millones de euros, porque el contrato no vencía hasta el año 2050. Y no sólo ha recuperado terrenos, sino que ha mejorado de forma notable la actividad logística, pues Seat mantiene su presencia en la Zona Franca con 30 hectáreas donde opera entre otras la sección de prensas, las cuales hasta ahora cargaban el producto en camiones para trasladarlo a Martorell, mientras que tras el acuerdo firmado con Ferrocarriles de la Generalitat, un tren nocturno transportará las planchas hasta dicha localidad con ahorro de 9.000 viajes de camión al año.

En las cincuenta hectáreas que deja libre Seat, el Consorcio está estudiando el tipo de actividades que acogerán y una de las primeras posibilidades barajadas es la de ubicar en una de las zonas que quedarán libres, el proyecto Galileo en caso de que el mismo se acuerde instalarlo en España, lo cual no es fácil dada la amplia competencia que acompaña a nuestro país para atraerlo.

Recuerda Royes que las 600 hectáreas de la Zona Franca forman hoy una de las mejores zonas logísticas de todo el Mediterráneo, al estar rodeada por el puerto, el aeropuerto y la propia ciudad de Barcelona. “Nuestra obligación es sacarle la máxima rentabilidad, siempre con generación del mayor valor añadido posible y así, si ahora el alquiler está en 32 euros por metro cuadrado y año, tenemos ofertas, dos en concreto, una española y otra extranjera, a más de 60 euros, pero proceden de empresas que quieren instalar aquí su centro de distribución y las hemos rechazado dada nuestra pretensión de acoger otro tipo de actividades que generen un valor más positivo para todos”.

El Consorcio del siglo XXI

Señala Manuel Royes que al tomar posesión del cargo de delegado especial del Estado en el Consorcio se encontró con un instrumento que había estado dirigido con anterioridad por personas capacitadas, “con mucha ilusión puesta en su trabajo y también, con muchos recursos. Y mi objetivo es dejar el Consorcio enfocado hacia las nuevas actividades industriales punteras como puede ser la biomedicina, que están naciendo en el siglo XXI y también, actuando en temas de carácter social y con una solidez empresarial como la que encontré para que mis sucesores puedan seguir impulsando esta herramienta fantástica al servicio de la ciudadanía”.

Nostalgia de la actividad política

Manuel Royes muestra su satisfacción por la actividad política desarrollada durante muchos años. “Pero si ahora pudiera volver atrás, intentaría que esa etapa fuera más corta para ganar calidad de vida a nivel personal y familiar”. Comenta que para desarrollar un proyecto a nivel de Ayuntamiento hacen falta como máximo ocho o diez años.

El apunte

Promoción de 1.700 viviendas de protección oficial para jóvenes

Un área nueva de actuación del Consorcio de Barcelona es la construcción de viviendas de protección oficial. Ya está firmado con Caixa Catalunya el acuerdo para levantar quinientos pisos de alquiler para jóvenes y en Sant Andreu se construirán dos mil viviendas mas, de las que 1.200 serán de protección oficial y 800 de renta libre. En el proyecto participa de forma activa el Consorcio, no buscando beneficios “aunque tampoco perdiendo dinero”, en palabras de Manuel Royes.

La idea del Consorcio no es la de obtener un beneficio concreto e inmediato, sino la de mantener el capital invertido y a la vez promover una actuación beneficiosa para los ciudadanos desde el punto de vista social. En parte, la misma filosofía es válida para otras muchas actuaciones del Consorcio como es el edificio de oficinas Forum, vendido a la Generalitat para acoger la sede del departamento de Universitats, Recerca i Societat. En el distrito tecnológico 22@ de Barcelona, impulsa la Torre Espiral (para fomentar las relaciones entre universidad y empresa), el edificio Taulat y un tercero dedicado al sector de la tecnología audiovisual.

Otras construcciones promovidas por el Consorcio son el Edificio Sagrera, la rehabilitación de la masía Can Gotlla donde se instalará un centro de servicios para las empresas que se establezcan en el nuevo distrito de negocios Gran Vía-L’Hospitalet, o las dos nuevas naves que se levantan en el Parc Logistic Zona Franca. Cabe resaltar asimismo la segunda fase de oficinas que se construyen en el área de negocios.