La industria farmacéutica española está formada por 250 empresas que dan trabajo a más de 40.000 empleados. Constituye en el ranking europeo la quinta mayor potencia y a nivel mundial ocupa la séptima posición. Además es el grupo español que más invierte en I+D y representa un 20 por ciento del total, con más de 700 millones de euros al año. El tema prioritario de preocupación en el sector es la Ley del Medicamento, ya que los empresarios temen que el nuevo texto legal pueda obstaculizar el desarrollo industrial e innovador de sus compañías. Como señaló días pasados en Sevilla el director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, la citada disposición legal puede interferir además en la plena armonización con Europa en materia de propiedad industrial, con la consiguiente pérdida anticipada de mercado de los productos innovadores y hay el peligro además de que suponga la pérdida de atractivo de España como país receptor de nuevas inversiones. Reclamó Arnés un reconocimiento de la innovación farmacéutica a través de la política de precios y expresó su deseo de dialogar con las comunidades autónomas a fin de evitar la fragmentación del mercado español.

Los efectos de la Ley del Medicamento ya se han hecho notar, sobre todo en el tema de los precios. Con datos en la mano, el sector lleva tres años seguidos perdiendo competitividad respecto al PIB español y así, en 2004 mientras el producto interior bruto crecía un 7,4 por ciento, el gasto farmacéutico avanzaba un 6,4 por ciento; al año siguiente, el primero llegaba al 7,8 por ciento frente al 5,6 por ciento del segundo; y por último en 2006, mientras el PIB subía un 7,4 por ciento, el gasto en farmacia lo hacía un 5,7. Para 2007 las perspectivas son peores pues frente a un avance del 6,5 por ciento previsto del PIB, el gasto en productos farmacéuticos sólo lo hará previsiblemente un 1,8 por ciento. En definitiva, durante el pasado trienio el decalaje entre PIB y gasto farmacéutico ha sumado cinco puntos y en 2007 la tendencia empeorará con más de cuatro puntos adicionales. Jesús Acebillo, presidente de Novartis España, ha sido contundente al analizar la situación: “Este estado de cosas tiene un límite, se está acabando el dinero en el sector para invertir en plantas industriales y en I+D, ahora ya nadie habla de inversiones en España y la próxima etapa puede ser la deslocalización de plantas fabriles”.

Una certeza es que el dinero manda en la economía, y otra, que es huidizo cuando en el horizonte aparecen nubarrones de incertidumbre y de inestabilidad. Y lo cierto es que hoy en España, la diferencia de precios existente respecto a Europa puede calcularse entre un 20 y 25 por ciento, y ello afecta de forma directa a la rentabilidad de los laboratorios farmacéuticos que trabajan en el país. El cuadro de las 20 primeras compañías farmacéuticas que aparece en otra página de este dossier, es esclarecedor.