La economía catalana sigue fuerte en 2007. Prácticamente todos los datos que van saliendo a la luz son positivos, desde la reducción general de la morosidad en cajas y bancos, tras un continuado descenso durante los últimos años, hasta la buena marcha del sector constructor, que ya viene de un 2006 excepcional. Recibiremos más cruceristas que nunca (1,7 millones de pasajeros frente a 1,4 millones el año pasado), Barcelona se ha convertido en polo de atracción de grandes transacciones inmobiliarias europeas, el puerto barcelonés va camino de convertirse en el cuarto más importante del continente y siguen instalándose aquí centros de excelencia europeos, como son los recientes de la distribuidora italiana Dada o de la multinacional estadounidense Vistaprint. Las empresas catalanas cotizadas en bolsa aumentaron sus beneficios un 28 por ciento el año pasado frente al 25 por ciento alcanzado por las compañías cotizadas en toda la bolsa española y las perspectivas para 2007 indican que esta mejor evolución catalana puede proseguir. Avanzan las grandes obras de la nueva Fira, de la Ciudad Judicial, del AVE o de la terminal sur del aeropuerto. Para 2009 concluirá la construcción en Cerdanyola del Vallès del gigantesco acelerador circular de partículas Alba, Barcelona sigue ganando cuota de mercado como polo de atracción turística y 2007 está llamado a batir todos los records anteriores en lo que a eventos feriales se refiere. Mientras Almirall prepara su salida a bolsa y Nissan anuncia la producción de un nuevo vehículo en su planta catalana, Seat y Codorniu arreglan en 2007 su delicada situación. Para acabar, señalemos que la inflación catalana muestra los registros mínimos de los últimos siete años. Como señala Jordi Conejos en este mismo “Fomento”, la economía catalana sigue boyante. Y lo que es también importante: el beneficio empresarial se mantiene alto en los primeros meses del año.