El impulso que están tomando las energías renovables en España y el incremento del precio de energías tradicionales como el gas están despejando el camino a Ducasa en su estrategia de apertura a nuevos mercados. Pequeña empresa familiar del sector de la climatización fundada en 1972 por Joan Mora Dulcet, vive desde hace algunos años un proceso de reconversión y adaptación a los nuevos tiempos. Con sede en Barcelona, nació como distribuidora de la multinacional Junkers en Catalunya. Para diversificar el negocio, la compañía lanzó en 1982 una línea de productos con marca propia pero que no entraban en competencia con sus socios germanos. Y es así como, poco a poco, se especializó en calefacción eléctrica. A mediados de la década fue pionera en la fabricación de acumuladores de calor para aprovechar las ventajas de la tarifa nocturna y, a principios de los noventa, entró en el entonces incipiente mercado del aire acondicionado.
Desde hace algunos años trabaja para potenciar una nueva división especializada en energías renovables, sobre todo energía solar térmica, así como la bomba de calor y la energía geotérmica, es decir, aquella que, aprovecha la temperatura de la tierra para calentar o refrescar el hogar y campo todavía vírgen en nuestro país. El desarrollo de esta línea, como complemento a soluciones tradicionales o como solución principal, ha de servir para paliar los efectos del final de las relaciones de la empresa con Junkers, “un final que sabíamos que llegaría tarde o temprano y para el que teníamos que estar preparados”, declara Joan Mora González, director general de Ducasa, en el cargo de manera efectiva desde hace unos meses pero que capitanea el negocio desde hace varios años bajo la atenta mirada de su padre, el fundador y hoy presidente de la sociedad.
Producción subcontratada
Aunque no niega los efectos de su “separación” de la multinacional en los resultados, puesto que significaba un 60% de la facturación, Mora sostiene que la empresa está saliendo airosa, tal como demuestran las cifras de venta y a pesar de la fuerte presión de la competencia.
Por otro lado, y a tenor de los constantes cambios que sacuden al mercado, “nuestra filosofía nunca ha perseguido tener fábricas en propiedad” sino que ha optado por el diseño y la ingeniería de los productos hasta el más mínimo detalle de calidad y prestaciones y por la subcontratación a terceros de la producción. La empresa invierte en I+D+I el 2% de su facturación, mima de manera especial la estética de sus productos y dedica importantes recursos a la formación de técnicos e instaladores. Sólo en el 2004, más de 850 personas asistieron a los 35 cursos que organizó en empresas, gremios y compañías eléctricas.
Consciente de las limitaciones de su tamaño, la empresa que dirige Joan Mora se ha propuesto salir al exterior y está en contacto con el Consorcio de Promoción Comercial de Catalunya (Copca) y con la asociación multisectorial AMEC a la que pertenece para ampliar su mercado de calefacción eléctrica, “sobre todo en la Unión Europea y en Sudamérica”. Sus ventas se limitaban, hasta ahora, a España y Portugal.
El apunte
Pocas compañías de capital español
El sector europeo de climatización ha vivido estos últimos años un agresivo proceso de concentración empresarial. Actualmente, el mercado está liderado por dos gigantes de la industria alemana: Robert Bosch, con las marcas Bosch y Junkers, y el grupo Vaillant, que incluye Saunier Duval. A estos nombres deben sumarse el grupo italiano MTS, con las marcas Chaffoteaux&Maury y Ariston, y otros grupos como Ferroli. En España, y salvo Ducasa, que no ha quedado al margen de cantos de sirena de compra, son muy pocas las compañías de capital totalmente nacional, entre las que figura Fagor, del grupo Mondragón, y Manaut, con sede en Martorelles. El hasta hace poco buque insignia del ramo, Roca, decidió hace unos meses desprenderse de su división de calderas y radiadores, la que vio nacer a la empresa y que hoy está en manos de la compañía británica Baxi. Aunque en manos foráneas, el sector de la climatización goza de buena salud y ocupa a unas 38.000 personas en nuestro país.

