La radiografía

Año de constitución
1994
Inversión por tienda
promedio de 50.000 euros
Canon de entrada
4.500 euros
Duración del contrato
5 años renovables
Dimensión del local
35-60 metros cuadrados
Zona
Zonas comerciales o de gran afluencia
Población mínima
30.000 habitantes

No serían pocos los que todavía piensan que dedicar horas a hacer labores y a manualidades es una actividad que pertenece a una época pasada, quizá a los años de nuestras abuelas o madres, que trabajaban en casa y prácticamente, por obligación, debían saber coser y hacer filigranas con el tapiz, la aguja y un dedal. Sin embargo, la cadena de mercerías Fil d’Or pretende ser el vivo retrato que desmitifique esta realidad. La compañía propietaria de Fil d’Or, Comercial J. Parera, emprendió hace diez años una aventura empresarial con la que ha conseguido demostrar que una tienda especializada en laborales y manualidades tiene un público interesado y puede ser un negocio rentable. ¿La fórmula? Haber sabido tirar del hilo y diseñan una estrategia con la que ha buscado popularizar una actividad, las labores, para convertirla en un hobby.

Aunque el proyecto de Fil d’Or sigue una trayectoria ascendente, si se tomara como referencia el patrón de expansión de otras franquicias podría decirse que esta enseña crece, pero lo hace muy pausadamente. La cadena catalana confía en el potencial de explotar un negocio bajo el régimen de franquicia, pero siempre siendo muy selectivo con los franquiciados. Fil d’Or ofrece buenas condiciones —bajo riesgo y exclusividad de zona— y espera lo mismo del empresario que gestionará uno de sus establecimientos. En el pliegue de requisitos para ser candidato a franquiciado figura, lógicamente, ser una persona dinámica y emprendedora y, sobretodo, con ganas de ser un gran conocer del mundo de las labores, si es que ya no lo es. La compañía no escoge personas que se limiten a tener únicamente un perfil de inversor.

Con varias tiendas en Barcelona y una en Valencia, Tarragona, Pamplona, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, Fil d’Or cuenta con un equipo de unas cuarenta personas para gestionar toda esta red de tiendas, la mayoría franquiciadas. La cadena cerró el pasado año con una facturación de 1,8 millones de euros, casi un ocho por ciento más que en 2003, y prevé seguir creciendo a buen ritmo. Según su coordinador y responsable de tiendas, Guillem Izquierdo, la enseña está experimentando un crecimiento ligero que toma mucha mayor dimensión si se observa el entorno de bajo consumo que todavía existe en estos sectores. En Fil d’Or aseguran que su liderazgo en el mercado español no es gratuito, puesto que ha sido fruto de una estrategia que ha perseguido dar una respuesta a todas aquellas personas que quieren dedicar su tiempo libre a realizar labores y manualidades. En cierta manera, la cadena ha conseguido transformar el concepto de antigua mercería en un negocio basado en establecimientos modernos, con colecciones y tendencias, que ofrece un surtido de artículos similar, aunque con una estrategia muy pensada para fidelizar al cliente. Es por este motivo que los responsables de Fil d’Or han querido compaginar su labor meramente comercial con la puesta en marcha de una escuela de labores, con varios cursos y demostraciones, por donde han pasado más de ochocientos alumnos. Un número de interesados que a su juicio avala el potencial de su red de mercerías.

Preguntados por la competencia, en Fil d’Or consideran que su hecho diferencial es haber aplicado una política de marketing que se ha basado en introducir novedades continuamente, invitar a la gente a entrar en la tienda, a mirar y a tocar. Todo al alcance de la mano y atractivamente ordenado. Su objetivo, además de crecer dentro y fuera del territorio catalán, también es tratar de lograr captar a nuevos clientes, llegar a las generaciones más jóvenes, a aquellos que buscan personalizar sus prendas, crear su propio estilo o, quizá, aficionarse a un nuevo hobby. Una actividad que, lejos de estar pasada de moda, le está reportando un goteo gradual de ingresos a sus propietarios, una familia especialista en comercio detallista desde 1941.