José Luis Carrillo preside Air Madrid, una nueva compañía aérea que empezó a operar hace año y medio. Buscó un nicho de mercado por explotar, la conexión de España con Iberoamérica, y el éxito le acompaña al haber rebasado en este tiempo el millón de pasajeros transportados entre nuestro país y Sudamérica. Carrillo, de 64 años, es protagonista de una biografía típica de la generación de la postguerra española. Empezó a trabajar a los doce años como camarero en la Costa Brava, pasó a agente de viajes y su carrera avanzó de forma meteórica tras conocer a un empleado de los ferrocarriles británicos. Formó en Lloret de Mar una asociación con el inglés para traer grupos de turistas de las Islas a la Costa Brava, primero volando a Perpiñán y luego a Girona, cuando se creó el aeropuerto en dicha capital. De contactar con touroperadores pasó a crear uno de ellos en Inglaterra, siguió el alquiler de algún hotel para explotarlo, luego construyó otros en Benidorm y Mallorca, siempre asociado con el ferroviario sajón y, a partir de 1978, cuando falleció el socio, el emprendedor español prosiguió en solitario la andadura.

Fueron tiempos de locura para Carrillo, con dos o tres viajes semanales a Londres y durante tres años, durmiendo una noche en Lloret de Mar y la siguiente en Mallorca, un día sí y otro también. El hecho de introducirse en el negocio hotelero lo tenía claro: “Si tenemos los turistas y los transportamos, ¿por qué no alojarlos también?” Con esta mentalidad, empezó por construir un hotel en Lloret de Mar hasta llegar al día de hoy, en que la cadena está compuesta por 39 establecimientos, todos de propiedad, a los que previsiblemente se unirá el número 40 en Buenos Aires. Hito importante para Carrillo ha sido la compra del cien por ciento de Air Madrid, operación concluida en diciembre de 2004. Padre de dos hijas, ha creado en total más de cuatro mil puestos de trabajo. “He plantado muchos árboles, pero me falta todavía escribir un libro, aunque espero tener tiempo para hacerlo en el futuro”.

Desde Air Madrid, Carrillo puede ufanarse de haber aportado al sector aéreo español nuevas líneas y pasaje inédito en el sentido de hacer asequible para cualquier bolsillo, español o americano, la posibilidad de viajar a América del Sur “pudiendo volar con nosotros a Buenos Aires prácticamente por un importe similar al que hoy cuesta en vuelo regular trasladarse de Madrid a Palma”, añade Carrillo. Actualmente, vende más de diez mil plazas al día “y lo hacemos casi sin esfuerzo”, asegura.

A la pregunta sobre las causas que le han llevado a triunfar en el mundo del turismo, Carrillo, púdicamente atribuye el éxito a la constancia y afán de superación. “Ideas las tenemos todos, pero luego hay que ponerlas en práctica, hace falta también corazón y constancia, aprender de los errores propios y saber rectificar”. Al hablar de la financiación señala que en un principio el grupo tuvo que endeudarse con la banca, pero actualmente está completamente libre de financiación externa sobre la base de reinvertir en el propio negocio los beneficios obtenidos.

El grupo de José Luis Carrillo incluye una empresa constructora que realiza promociones inmobiliarias y el mantenimiento y reforma de los propios hoteles (situados en Mallorca, Menorca, Ibiza, Costa del Sol, Tenerife y Fuerteventura, además de Bélgica y Suiza, a los que se añadirá el de Buenos Aires), dentro de la idea de disponer de al menos un hotel en cada punto de destino. Otras filiales son el touroperador Alada Tours, diversas agencias de viaje y una participación en la touroperadora británica My Travel. Además, posee en Mallorca un conjunto de 614 bungalows con bares, supermercados y seis piscinas.