La Ciudad Condal atraviesa por una prolongada situación de bonanza en el aspecto económico, que la ha convertido en los últimos años en el motor impulsor de todo el área mediterránea. Basta darse una vuelta por los numerosos certámenes celebrados a lo largo del año en las sedes feriales para comprobar que la economía de la ciudad es vigorosa, el movimiento es trepidante, los negocios se multiplican, los hoteles llenan y los restaurantes están a tope. Son los casos del recientemente concluido Barcelona Meeting Point o de Expoquimia ahora en periodo de celebración y lo mismo ha ocurrido en los casos de Construmat, Salón Internacional del Automóvil, Salón Internacional de la Logística, Expohogar, Sonimagfoto, Salón Náutico Internacional y en general, del medio centenar de eventos organizados por la Fira este año.

Que la ciudad avanza y progresa a ritmo de trote lo prueban hechos como el que esta metrópoli haya desplazado a Amsterdam en el listado de las capitales europeas preferidas por las empresas para ubicar en ellas sus negocios, ocupando ya la quinta posición tras Londres, París, Frankfurt y Bruselas, según señala el reciente informe European Cities Monitor de Cushman & Wakefield. Añade que Barcelona es la tercera ciudad europea con un mayor nivel de reconocimiento como centro de negocios, superada sólo por Londres y París.

Miquel Valls, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Barcelona hizo al respecto unas interesantes reflexiones en el discurso de agradecimiento que pronunció días pasados con motivo de recibir el galardón “La Llave de Barcelona”. Señaló que la urbe está sometida a una renovada presión demográfica, a un crecimiento acelerado de la inmigración y a unos cambios rápidos de actividad económica en determinados barrios, añadiendo que “se ha roto el equilibrio de modelo consensuado, más o menos inspirado en las referencias compartidas y hoy ofrecemos al visitante una ciudad más compleja, que incorpora una dimensión de desequilibrio y cambio. En estos momentos tenemos más visitantes, llegan más aviones al aeropuerto y más cruceros al puerto, a la vez que recibimos más estudiantes extranjeros en nuestras universidades, el goteo de implantaciones en el distrito 22@ es continuo y hemos configurado un incipiente sector industrial aeroespacial”. Para el presidente de la Cámara, frente a esta situación sería un grave error caer en la tentación de cerrarnos. Añadió que “Barcelona ha de seguir teniendo la energía y capacidad de reacción que siempre demostró y que ahora, más que nunca, precisamos. La nueva metrópoli que está configurándose, debe recoger el testimonio de sus recientes éxitos y responder de forma positiva a los retos del momento presente”.

Este es el reto que tenemos todos planteados: mantener la comunidad autónoma catalana como motor impulsor de todo el Mediterráneo, ofrecer los incentivos suficientes para seguir albergando multinacionales procedentes de todo el mundo, seguir siendo la mayor fábrica de España y borrar las crispaciones que políticos de Cataluña y de fuera de Cataluña puedan tener la tentación de sacar a la luz. A este respecto, amenazas como las escuchadas de algún importante dirigente republicano, sobre “la toma de medidas contundentes a fin de acabar con la impunidad empresarial” refiriéndose a la deslocalización de determinadas empresas extranjeras, el aconsejar comprar o dejar de comprar productos de las aludidas empresas, o manifestar que “España es un Estado antipático, poco atractivo para no-sotros”, no ayudan en nada al progreso de la empresa catalana, cuyo mercado, cada vez más, ya no es solo Cataluña, España o Europa, sino el orbe entero. La misión del empresario es crear riqueza y puestos de trabajo en ambientes adecuados desde los puntos de vista social y ambiental, con empresas competitivas y pagando los impuestos correspondientes. Y sólo pide a los políticos que no le pongan trabas añadidas a su tarea.