El sector químico español continúa creciendo, pero lo hace a un menor ritmo que en años anteriores y con la preocupación en el mayor coste de la energía, la presión de las legislaciones medioambientales y la regulación europea Reach, que aún no se sabe en qué medida va a afectar pero que, en cualquier caso, incrementará los trámites burocráticos. Estas circunstancias hacen que el sector vea el futuro con preocupación y mucha cautela, sobre todo al ver el empuje de los competidores estadounidenses y asiáticos. En estas circunstancias adquiere una mayor importancia la innovación de las pymes del sector. Según los datos de Feique (Federación Empresarial de la Industria Química Española), el crecimiento de la producción química española en 2005 será muy similar al 5,7 por ciento de 2004, aunque inicialmente se preveía que sólo registraría un alza del tres por ciento.

Uno de los puntos destacados del sector es su elevada capacidad inversora tanto en investigación y desarrollo (I+D) como en inmovilizado material. Respecto al primer apartado, durante el año pasado fueron destinados 650 millones de euros como cifra global, destacando el hecho de que uno de cada cinco investigadores que trabajan en la industria pertenece a la química. Otras cifras del sector hacen referencia a que el 86 por ciento de las 3.750 empresas que operan en la química española tienen menos de 50 trabajadores, siendo nuestro país, junto a Italia, el país donde es mayor en proporción el número de pymes existentes en el ramo . Actualmente la industria química española genera un diez por ciento del producto industrial bruto lo que representa un valor en 2005 de 35.000 millones de euros.

Por ubicación geográfica, casi la mitad de la producción se encuentra ubicada en Cataluña (47,3 por ciento del total) y sumando la aportación de las comunidades de Valencia y Madrid, se llega a un setenta por ciento. Tarragona, donde se encuentra uno de los principales polos químicos del Mediterráneo, acumula un 25 por ciento de la producción total y el resto de grandes polos está repartido entre Huelva, Campo de Gibraltar, Puertollano, Cartagena, Asturias, Vizcaya, Valencia y Castellón.

Por lo que se refiere a la actividad exportadora, en 2004 se ha mantenido la competitividad en los mercados internacionales al lograrse un aumento en valor del 4,9 por ciento (de 15.085 a 15.826 millones de euros) y las previsiones para 2005 colocan la cifra de exportación en 16.554 millones con alza del 4,6 por ciento. Además, el importante incremento del consumo de productos químicos en España motiva simultáneamente el aumento de las importaciones, que en 2004 llegaron a 24.412 millones de euros (alza del 4,9 por ciento) y alcanzarán los 25.681 millones en 2005 (un 5,2 por ciento más). Consecuencia de estas cifras es que el índice de cobertura (porcentaje de exportación frente a importación) se haya mantenido en la cota del 64,8 por ciento en 2004 (nivel igual al de 2003), para quedar en un 64,5 por ciento durante 2005.

Las inversiones

En el apartado de inversiones en inmovilizado material, la actividad prosigue con fuerza en todo el sector. A título de ejemplo, señalaremos que Repsol Química elevó las inversiones de 81 millones de euros en 2003 a 293 millones al siguiente año, siendo la aplicación más relevante la compra de la compañía portuguesa Borealis Polímeros, operación que incluye los activos del complejo petroquímico de Sines, entre ellos un cracker con capacidad de producción de 350.000 toneladas de etileno y dos plantas de polietileno. Por su parte, Abelló Oxígeno Linde ha puesto en marcha una planta de fraccionamiento del aire en Jerez a fines de 2005. También en el presente año entró en funcionamiento una planta productora de oxígeno y nitrógeno de Al Air Liquide España en Cabanillas del Campo que sustituye a la que posee en Villaverde. Por su parte, entre los proyectos realizados por la japonesa Ube Corporation Europe a lo largo de 2005 destacan la construcción de un centro de I+D+I para nylon, el incremento de la capacidad en caprolactama, hexanodiol y nylon y la construcción de nuevas plantas de pilocarbonatodiol y 1,5 pentanodiol.

Industrias Titán, por su parte, levanta una instalación de pinturas en Canarias propiedad de Inducan de Pinturas en la que participa con el 70 por ciento, mientras que otra empresa del mismo sector, Barnices Valentine, desarrolla un plan inversor de 40 millones de euros que supone la construcción de una nueva fábrica en Montcada i Reixac a concluir en 2006 y de otra planta de pintura en polvo. Industrial Química Lasem ha invertido 55 millones en un complejo industrial situado en Castellgalí y en 2005 ha construido en Kuala Lumpur (Malasia) una planta productora de ésteres.

Entre las iniciativas de Cromogenia Units figura una nueva fábrica en China para producir 5.000 toneladas de productos auxiliares para curtidos, textil y adhesivos. Además de una industria en Alcover (Tarragona) de adhesivos para laminación en medio solvente.

Dow Chemical desarrolla un plan inversor por un monto de 56 millones de euros en una primera fase, para ampliar la capacidad de producción del cracker de etileno de 500.000 a 560.000 toneladas, además de una nueva planta de plásticos especiales de polietileno en Tarragona con inversión de otros 200 millones. Y Du Pont inauguró a fines de 2004 en el Valle del Tamón (Asturias) un centro global de servicios desde el cual se administran los recursos humanos, las finanzas y la adquisición de material tecnológico para toda Europa, Estados Unidos, Canadá e Iberoamérica.

Ferroatlántica se convirtió en 2004 en el primer productor de ferroaleaciones de Europa occidental al adquirir por 120 millones la empresa francesa Pechiney Electrométallurgie y otra compañía del mismo grupo (que preside Villar Mir), Fertiberia, ha pasado a ser una de las primeras empresas de fertilizantes de Europa tras comprar en 2005 el 66 por ciento de las firmas argelinas Alzofert y Fertial por 726 millones. Por su parte, Basf Española ha invertido 120 millones de euros en los últimos cinco años y es por esta cifra una de las mayores multinacionales inversoras en España.

Una de las operaciones más relevantes que se ha producido este año ha tenido como protagonista a Ercros, al formalizar la compra a Uralita el pasado mes de junio del grupo Aragonesas. La operación de la compañía presidida por Antonio Zabalza se cerró al precio de 177,6 millones de euros e incluye el 100 por ciento de Aragonesas Industria y Energía, Aiscondel y Aragonesas Delsa y el 24 por ciento de Sal Doméstica, empresa en la cual el resto del capital está en manos del Gobierno de Navarra. Tras la operación, el nuevo grupo alcanza una facturación anual del orden de los 500 millones de euros y ya es la primera empresa química española no multinacional y no petroquímica. De otro lado, la compañía ha puesto en marcha durante 2004 una fábrica de fosfatos para la alimentación animal en Cartagena y otra planta polivalente destinada a producir varios principios activos farmacéuticos en el campo de la síntesis química en Aranjuez.

La Seda doblará su producción de PET

Otro hito importante dentro de la industria química española durante 2005 ha sido el acuerdo de compra por parte de La Seda de Barcelona de sendas fábricas de polímeros PET (plásticos) a la compañía lusa Selenis y a la italiana Aussapol, ubicadas respectivamente en Portugal e Italia. Con esta operación La Seda dobla su volumen anual de ventas, de 250 a 500 millones de euros y en tonelaje de polímeros PET pasa de 190.000 a 450.000 toneladas. En definitiva, La Seda es hoy la segunda fábrica de polímeros PET en toda Europa y la primera de la zona del Mediterráneo. De esta forma, la compañía catalana pone en marcha su filosofía de crecer vía compra de activos a terceros, en lugar de hacerlo en base a ampliar sus fábricas propias, para configurar una empresa multinacional con factorías situadas en El Prat de Llobregat, Tarragona, País Vasco, Italia y Portugal.

Actividad importante es la desarrollada por el grupo andaluz Abengoa en el campo de la bioenergía, donde ocupa el liderazgo a nivel europeo en la producción de bioetanol para uso como carburante y tiene en la actualidad en operación dos plantas de producción de bioetanol a partir de cereal en España. Son las instalaciones explotadas por las filiales Ecocarburantes Españoles (en Cartagena) con capacidad de producción de 150 millones de litros al año, y Bioetanol Galicia (Teixeiro) con capacidad de 176 millones de litros anuales. Una tercera planta en España, de Biocarburantes de Castilla y León, se encuentra en fase de construcción en Babilafuente (Salamanca) en colaboración con Ebro Puleva, la cual alcanzará una capacidad productiva de 200 millones de litros al año.

Por otro lado, el plan de negocio de Abengoa Bioenergía incluye la construcción de dos plantas nuevas de bioetanol a partir de cereal en Europa que se instalarán en aquellos países donde la demanda y la estructura legal hagan posible un desarrollo rápido y efectivo de bioetanol.

En el sector del plástico cabe mencionar la nueva nave adecuada por Industrias Rehau en un polígono industrial de Tortosa, así como la consolidación de las implantaciones productivas de Maier en Gran Bretaña a la vez que analiza la posible expansión por Europa Central. En cuanto al grupo Armando Álvarez, hoy el mayor transformador español de films plásticos de polietileno con capacidad de producción anual superior a las 200.000 toneladas, ha seguido una peculiar trayectoria inversionista durante los últimos años, consistente en la incorporación de empresas complementarias a las líneas de producto centrales del grupo, tales como Silvalac, Industrias Gráficas Castells, Plásticos Vanguardia, Rafia Industrial, Solplast, Sotrafa, Macresac y Poliplastic.

El apunte

General Electric ha invertido 1.700 millones en Cartagena desde 1993

Entre todas las inversiones desarrolladas por el sector químico español destaca la iniciada hace ya varios años por el grupo industrial estadounidense General Electric en el complejo industrial de Cartagena y repartida en tres fases, con un coste global de 1.700 millones de euros. Se trata de una de las mayores inversiones empresariales acometidas en España en los últimos veinte años. En el complejo ya trabajan más de seiscientas personas.

La primera instalación de compounding o materia prima para materiales plásticos empezó a levantarse en 1993 y fue inaugurada en 1995; la segunda empezó a producir en 1999 y la inauguración de la tercera tuvo lugar en enero de 2005 (momento que recoge la fotografía) y ha representado una inversión de seiscientos millones de euros.

Hay que destacar que en el acto de puesta en marcha de la última realización fue anunciada la construcción de una cuarta fase consistente en una planta de resinas. GE piensa continuar sus inversiones en la región murciana con la construcción de una fábrica de polímeros de altas prestaciones.

Las actividades de General Electric en España, donde está presente desde hace más de cuarenta años, abarcan las principales especialidades de la multinacional, que además de la unidad de plásticos también ofrece servicios de tecnología, mediáticos y financieros, y fabrica desde motores para aviones y generadores de energía a electrodomésticos.