La unión hace la fuerza. El tópico se cumple en su sentido más literal en el caso de Ignasi Busquets y Juan Antonio Gálvez, socios fundadores de Busquets Gálvez Asesores Inmobiliarios. En menos de una década, estos dos jóvenes emprendedores han situado su agencia inmobiliaria entre las primeras de Barcelona, pisando los talones a las grandes multinacionales que dominan el sector. Paseando por la Ciudad Condal es fácil encontrar alguno de sus carteles anunciando la venta o alquiler de un local u oficina.
Su historia presenta similitudes. Ambos estudiaron sin vocación la carrera de Derecho y, antes de acabar los estudios, ya habían empezado a trabajar en el sector inmobiliario. Fue allí donde coincidieron a principios de los noventa. “Por aquel entonces queríamos montar nuestro propio negocio. Teníamos mucha energía y ganas de dar servicio a nuestros clientes” comenta Ignasi Busquets. El momento llegó en el año 1995 cuando, impulsados por un socio inversor, decidieron abrir su propia agencia. Con un préstamo de dos millones de pesetas alquilaron una oficina en el Paseo de Gracia barcelonés. “Empezamos trabajando nosotros dos y una secretaria y, como teníamos bastante experiencia, no nos costó poner el negocio en marcha” explican.
Los dos coinciden en que aquél era el momento idóneo ya que existía cierta “apatía” en el sector inmobiliario y “con ganas y cuatro contactos se podían hacer muchas cosas”. Poco a poco fueron incorporando comerciales a su equipo y en el año 1998 se trasladaron, junto con sus 10 empleados, al piso modernista que ocupan en la actualidad en la Gran Vía de Barcelona.
Cuando se les pregunta por el secreto de su éxito no dudan en afirmar que éste se basa en la combinación perfecta entre ambos: dos maneras de trabajar muy distintas pero, al fin y al cabo, complementarias. “Sin duda hemos ido aprendiendo el uno del otro. Somos muy diferentes pero quizás por eso hemos encontrado el equilibrio. Uno es más arriesgado e intuitivo y el otro más prudente y metódico” señala Busquets. En lo que sí coinciden es en su gusto por los viajes y el deporte. Gálvez, casado y con dos hijas, pasó recientemente dos meses con su familia en Hawai practicando su deporte favorito: el windsurf. Ignasi Busquets ha recorrido medio mundo y aún conserva el moreno de sus últimas vacaciones en la costa brasileña.
En la actualidad, la agencia cuenta con 22 empleados. Procuran contratar a gente que no haya tenido ninguna relación previa con el sector inmobiliario ya que, según dicen, “se cogen muchos vicios”. “Queremos formarlos nosotros ya que es la manera de trasladarles nuestra filosofía de trabajo. Las inmobiliarias suelen pasar por encima de todo para conseguir cerrar una operación. Nosotros también queremos ganar dinero, pero lo principal es siempre el cliente y sus intereses” afirman.
A estas alturas, ninguno de los dos desarrolla tareas comerciales, aunque supervisan semanalmente el trabajo de sus empleados para aconsejarles “no como jefes, sino como compañeros de trabajo”. La agencia, que desde el año 2001 cuenta con una delegación en Madrid, comercializó en 2004 más de 40.000 metros cuadrados de locales y oficinas y cerca de 160.000 metros cuadrados de solares. El pasado año Busquets Gálvez aumentó su facturación un 24 por ciento, hasta los 3,7 millones de euros, un ritmo de crecimiento que esperan mantener en 2005. “La experiencia no podía haber sido mejor. Los dos hemos llegado a donde queríamos” afirman convencidos. Mirando al futuro consideran que su “matrimonio” se mantiene estable, hasta el punto de que “si algún día cerrásemos la agencia, cogeríamos juntos un despacho para gestionar nuestros negocios”.

