En vísperas de la Asamblea General que ratificará el relevo en la presidencia de Caixa Catalunya, Josep Maria Loza se muestra convencido de que esos cambios sólo significarán variaciones en los matices de una estrategia que la caja lleva aplicando en los últimos años para recuperar su lugar dentro del mapa financiero español. Todo esto sin renunciar al concepto de caja de ahorros, donde su razón de ser se encuentra en la obra social y en actuaciones como las que le han llevado a ser la entidad con más hipotecas en el barrio barcelonés de El Carmel, donde las sucursales presentan un menor volumen que en otras zonas. Tras cerrar un 2004 con buenos resultados (ganó 247,7 millones, un 23,7% más), sin recurrir a los atípicos, y obtener unos ratios que mejoran la media del sector, el futuro se presenta bajo el signo del crecimiento rentable.

Gran parte del crecimiento de las cajas procede de la pujanza del sector hipotecario, sin embargo el Banco de España reclama más prudencia a las entidades. ¿Cómo lo valora?
Cualquier observación del Banco de España hay que tenerla en cuenta porque habitualmente tienen mucha experiencia y se equivocan poco. En este caso no se refieren tanto a que hay que conceder menos hipotecas como a que esta actividad hay que llevarla a cabo con todas las garantías. Si el mercado empuja, hay que tenerlo en cuenta. El año pasado estuvimos tres o cuatro puntos por debajo de la media en las hipotecas individuales, a pesar de que teníamos muchas. Estamos atentos a las operaciones que tienen más posibilidades de no prosperar a medio y largo plazo. Las valoraciones han de estar bien hechas y han de ser muy prudentes, ésta es la clave.
Todas las entidades están buscando alternativas a la presión existente sobre los márgenes financieros, ¿y ustedes?
Estamos llevando a cabo un cambio importante en el mundo de la empresa para buscar alternativas de mejor rendimiento en el campo de la financiación, y nos está funcionando muy bien. Además, procuramos contar con unas inversiones complementarias que nos den dividendo. Más que jugar con la plusvalía, que también nos interesa, lo principal es que nos dé dividendo. Nuestras participaciones en Abertis, Repsol YPF y Gas Natural son muy buenas por el dividendo, además de las plusvalías. Tenemos una verdadera obsesión y un control en que el margen financiero sin dividendos siempre sea positivo, aunque lo sea discretamente, sino quiere decir que hay algún problema.
Ahora, el treinta por ciento del beneficio de la caja procede de sus participadas, ¿considera suficiente ese ratio?
Son participaciones muy parafinancieras y ese porcentaje resulta cómodo. Además de las filiales de leasing y factoring, están las aseguradoras y la inmobiliaria, que está pensada desde un concepto más financiero, la mayoría de las promociones nos ayudan a abrir oficinas. En Boadilla del Monte, tenemos dos oficinas porque hemos acompañado una promoción inmobiliaria. El negocio inmobiliario per se no es nuestro objetivo, aunque también nos ayude.
La aplicación de las nuevas normas contables (NIC) restará 18 millones de euros a los resultados por puesta en equivalencia por no poder incluir a Repsol YPF, ¿Replanteará esto la estrategia de participaciones?
Para nosotros lo importante es que la caja individual genere recursos y eso se consigue con el negocio individual y los dividendos, porque podríamos ser la mejor entidad del mundo por los resultados en puesta en equivalencia y no podríamos pagar la nómina ni hacer la obra social sólo con eso. Volviendo a las NIC, nos afectará más la periodificación de las comisiones de apertura en los préstamos, que ahora se hace en el año, que lo de Repsol YPF.
¿Dentro de esa política, prevé entrar en el capital de nuevas empresas?
Si se presenta una buena oportunidad, la estudiaremos y valoraremos, sabiendo el impacto de las NIC. Pero el objetivo principal es el dividendo. Tenemos participaciones de capital riesgo, pero si hacemos una inversión fuerte tiene que tener retorno vía dividendos.
La repetida filosofía de vuelta a los orígenes y ser realmente “caja, caja”, ¿cómo convive con la actividad financiera? ¿Un ejemplo podrían ser los microcréditos?
Un microcrédito social es distinto a un microcrédito normal. El primero es para personas excluidas del sistema, que si entran en la oficina no se lo vamos a dar. Nuestro concepto es que por las oficinas entren quienes tienen una cierta capacidad financiera, mientras que la obra social va por otro camino, no se pueden mezclar. Si el negocio quiere ser obra social no funcionará. El negocio ha de funcionar con rigor y los excedentes hemos de canalizarlos a través de una obra social lo más próxima a las necesidades sociales. Es evidente que hemos reducido el peso de la cultura dentro de la obra social, aunque tenemos un buque insignia como La Pedrera.
Tras dos planes estratégicos que han cumplido sus objetivos, ¿cuál es el siguiente paso?
Hemos conseguido volver a posicionarnos en el lugar del ránking que nos corresponde. Este año quedaremos la quinta por beneficios, pero hay que ver cómo se han conseguido esos resultados. Nosotros no hemos recurrido ni a plusvalías ni a desinversiones, somos de las pocas entidades que tiene el cien por cien de la aseguradora, de la promotora inmobiliaria y del resto de sociedades que nos acompañan. Tras un primer plan de consolidación y otro para potenciar la rentabilidad, el tercer plan estratégico, que ya está terminado, servirá para arañar un poco de cuota de mercado. Ahora no tenemos excusa, ha llegado la hora de ser más agresivos y ganar cuota. Contamos con mil oficinas, y la mitad hace mucho tiempo que las tenemos, hay que trabajar para que mejoren su penetración en el mercado. Seguiremos trabajando con la figura del gestor especializado, como los de banca de empresa, de banca personal…, ha sido un éxito, todos ellos conforman la multioficina. Esto fue un gran acierto y nos ha dado una fuerza muy importante.
Ante la ofensiva de algunos de sus competidores en pymes ¿cómo será la estrategia de Caixa Catalunya?
El modelo de gestores multiempresa, con directores de zona fuera del negocio minorista, nos ha salido bien. Hemos crecido con unas tasas de morosidad bajas. La idea es mantener y potenciar esta línea, porque nos tenemos que diversificar. Además, el negocio de empresa trae mucho negocio vinculado. Caixa Catalunya antes no era un jugador en el mundo de la empresa y ahora lo es, y esto lo reconoce la competencia y los clientes. La clave del futuro está en que imprimiremos un mayor ritmo de crecimiento en estas líneas ahora que tenemos una mayor base. Hay que mantener el ritmo e incrementarlo donde sea posible.
Pero ese plan no incorpora un ambicioso plan de apertura de oficinas…
En este negocio es más importante no equivocarte mucho que acertar al cien por cien. Al abrir oficinas hay que marcar un objetivo. No se trata de abrir por abrir, sino de buscar el equilibrio. El discurso que nosotros dimos hace tres años de doblar volúmenes es el que ahora están anunciando otras entidades, por lo que les llevamos ventaja.
¿Cómo ve el nuevo Estatut, que puede dotar a la Generalitat de nuevas competencias sobre las cajas?
Eso no va contra el negocio. Todo el mundo tiene claro que el sistema financiero catalán son las cajas y hay que cuidarlo. Las cuestiones formales no han de borrar la potencia y la realidad de las cajas. Son entidades que funcionan bien y nadie tomará decisiones que haga que no sigan así. Creo que es más formal que real.
¿Qué previsiones tiene para este ejercicio?
Hemos empezado bien el año. Enero y febrero han sido buenos meses, un poco mejor de lo previsto, lo que demuestra que nuestro modelo comercial está funcionando bien. Además, no ha parado la concesión de hipotecas, estamos al mismo ritmo que en 2004.