La lucha contra el fraude fiscal, una de las tareas encomendadas a la Agencia Tributaria (la otra es la prestación de servicios de información y asistencia al contribuyente), va a intensificarse en el futuro, de acuerdo con las directrices que aparecen en el borrador del plan de prevención del fraude fiscal que ahora se encuentra en fase de información pública. Ello es así, porque desde dentro de la propia Agencia hay una percepción generalizada de que existen importantes ámbitos de elusión fiscal que lamentablemente no han sido atacados de forma eficaz, en palabras de Juan Cano, delegado especial de dicha institución en Cataluña.

Existe preocupación oficial por el tema ante la existencia de comportamientos caracterizados por la ocultación, el empleo de medios falseados, por su carácter sedicente, y por la existencia de tramas organizadas que se dedican a la defraudación sistemática de los derechos de la Hacienda pública, cuando no pura y simplemente a su expolio mediante la petición indebida de devoluciones y otros mecanismos similares. En definitiva, la Agencia tiene la convicción de que existe un fraude fiscal muy cualificado, que debe ser atacado de forma prioritaria, dado que además no afecta sólo a los recursos de la Hacienda pública sino que distorsiona los comportamientos empresariales, pues las compañías cumplidoras deben de enfrentarse a la competencia desleal de aquellas otras que no cumplen, lo que las pone en situación de inferioridad.

Según Cano, que pronunció días pasados en Barcelona una conferencia titulada “La Agencia Tributaria del siglo XXI”, con el fraude fiscal se compromete la existencia de empresas eficientes, que generan empleo, que ganan dinero y que además aportan recursos para la financiación de las actividades públicas, pero que se ven incapaces de competir con firmas que tal vez sean más ineficientes pero que se valen del incumplimiento tributario para desplazar a las primeras. Dentro del plan, y al margen de las grandes bolsas de fraude, está prevista la lucha contra el fraude en materias tales como la economía sumergida o la aplicación correcta de los módulos. Con aplicación además de los llamados “acuerdos de entendimiento” dentro de los cuales Hacienda recaba la colaboración de los sectores económicos afectados para recibir información leal de irregularidades para que la Administración actúe en consecuencia.

El futuro borrador de declaración

El plan supone el reforzamiento de la investigación, con más inspecciones aunque no está previsto incrementar la nómina de inspectores. Estas actuaciones buscarán el objetivo de descubrir la verdad y se trata en definitiva, de una actividad inquisitiva aplicada en especial a cuatro bolsas de fraude, que son las siguientes: sector inmobiliario, tramas organizadas en el IVA, impuestos especiales y blanqueo de capitales.

La actividad desplegada por la Agencia Tributaria en la vertiente asistencial es amplia y crece día a día. Por ejemplo, cabe anotar la difusión de los programas de ayuda para la presentación de declaraciones, o el envío al contribuyente por parte de la Administración de la información que esta tiene en su poder a fin de facilitar la confección de la declaración del IRPF, lo cual constituye un salto cualitativo importante y alcanza un indudable contenido de confianza de Hacienda en sus propias posibilidades.

Cabe señalar también en este apartado la amplia campaña que año tras año y con la ayuda de otros ámbitos institucionales, efectúa la Agencia Tributaria para preparar e impulsar la campaña de presentación de declaraciones del IRPF. Juan Cano explica que un paso más, dado en el sentido de facilitar al contribuyente la labor, es la confección del llamado borrador de declaración que afectará a un elevado número de ciudadanos. Este instrumento puede ser confirmado por varios mecanismos por parte del contribuyente y sitúa a España en línea con los sistemas fiscales de los países más avanzados en esta materia. Según Cano, funcionará en breve en nuestro país.

La labor de información y asistencia al contribuyente es reconocida de forma positiva y así, según los datos de un sondeo llevado a cabo por el Centro de Investigaciones Sociológicas, un 69,3 por ciento de los encuestados manifiesta que los servicios de información y de asistencia de la Agencia Tributaria son buenos, mientras que el 82 por ciento expresa estar satisfecho o muy satisfecho por el trato recibido del citado organismo de Hacienda. Y más de la mitad considera que la relación con Hacienda ha mejorado en los últimos cinco años, contra un tres por ciento que dice que el trato empeoró. En palabras de Cano, “en materia de información y asistencia al contribuyente, consideramos en la Agencia que debemos de mantener y profundizar las líneas de actuación actuales, a la vez que debemos renovar nuestro compromiso de mejora permanente de la calidad de los servicios prestados, con especial atención a las posibilidades que ofrecen los avances tecnológicos, la administración electrónica básicamente. Y si es posible, hemos de anticiparnos a las nuevas necesidades y demandas que se le pueden plantear al contribuyente”.

En la edición impresa, también:

  • Las cuatro bolsas de fraude
    • Inmobiliario. Inspección vertical para combatirlo.
    • Impuestos especiales. El poder de las mafias fraudulentas.
    • Blanqueo de capitales. Un control que resulta insuficiente.
    • Impuesto sobre el valor añadido. Prioridad absoluta para el fisco.