¿En qué situación se encontraban los bancos catalanes hace veinticinco años? Pues no pintaban bien las cosas en 1980. Por ejemplo, el Banco de Navarra se encontraba en quiebra y un juzgado madrileño decidió que sus efectos retroactivos se remontaran a enero de 1974. El grupo de bancos catalanes estaba formado a inicios de ese año por diecisiete entidades de carácter comercial (por orden de volumen de depósitos, Atlántico, Sabadell, Catalana, Trasatlántico, Mas Sardá, Garriga Nogués, Condal, Jover, Comercial de Cataluña, Mercantil de Manresa, Europa, Barcelona, Huesca, Corpobán, Mercantil de Tarragona, Sindicato de Banqueros y Gerona), más otras siete industriales (Banco Unión, Industrial de Cataluña, Catalán de Desarrollo, Industrial del Mediterráneo, Exbank, Industrial Pirineos y Pequeña y Mediana Empresa). Durante el año anterior los comerciales habían crecido un 21 por ciento como promedio en depósitos y los industriales el 14 por ciento. El primer banco vendido en el año fue el de Huesca, que adquirió Bilbao.

Seguía la práctica de los extratipos en la plaza bancaria de Barcelona. Por ejemplo, para clientes importantes, con saldos de más de diez millones de pesetas, era normal que algunos bancos retribuyeran la cuenta corriente con un diez por ciento de interés neto anual. Como noticia destacada, cabe resaltar que Andrés Buades (47 años de edad) era designado en febrero director general de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona.

En el Fondo de Garantía de Depósitos, conocido como la lavadora porque el banco que allí entra “sale limpio, limpísimo”, entraron durante 1980 varios bancos catalanes, como son los casos de Catalán de Desarrollo e Industrial del Mediterráneo.

En verano concluye una complicada operación de ingeniería financiera con Javier de la Rosa como protagonista, consistente en la venta del Banco de Crédito Corporativo (que era propiedad de una agrupación de médicos barceloneses) a un grupo promotor canario que cambia el nombre de la entidad por el de Banco de las Islas Canarias. Previamente Garriga Nogués había aumentado su participación en la entidad del 20 al 100 por ciento.

A finales de año salía del Fondo de Garantía de Depósitos el Banco Catalán de Desarrollo, primera entidad que lo abandonaba, tras entrar seis meses antes y después de reducir el capital a cero y ampliarlo en 3.000 millones de pesetas a cargo del FGD.

El apunte

Barcelona pierde oficinas

Hace veinticinco años, en 1980, Barcelona era la provincia española que contaba con un mayor número de oficinas bancarias, 1.837 según los datos del Consejo Superior Bancario, seguida por Madrid, con 1.628 sucursales y en tercer lugar figuraba Valencia, con 822. Al cierre de 2003 (según se desprende de los datos de la Asociación Española de Banca) el primer lugar lo ocupa Madrid, con 2.184 sucursales, y siguen Barcelona, con 1.575 oficinas, y Valencia, con 777. En este tiempo Vizcaya ha pasado de 342 a 377 agencias y Guipúzcoa ha subido de 231 a 251, mientras que la provincia de Álava lo hacía de 98 a 99. En resumen, si en 1980 la banca del país contaba con 13.223 oficinas, en 2003 esta cifra había aumentado un 7,4 por ciento para colocarse en un total de 14.204 sucursales.