La sede de Antonio Miró, ubicada en el distrito 22@ de Barcelona, es un bullicio de ideas. Entre paredes blancas y espaciosas, el equipo de la firma de moda catalana dibuja los diseños de prendas, trajes, vestidos y complementos llamados a revolucionar las pasarelas. Sin embargo, más allá de los flashes y el glamour que conlleva, al menos de forma pública, el mundo de la aguja, Antonio Miró ha conseguido hacerse un nombre en el sector textil español y trabaja para consolidar su marca, fidelizar a sus clientes y captar nuevos compradores con sus colecciones de cada temporada. Este objetivo no sería posible sin la existencia de otro equipo, más centrado en la gestión, que busca fórmulas rentables para afianzar la enseña, acercarla al consumidor y colocarla en los armarios y vestuarios de medio mundo.

Según Fernando Zallo, consejero delegado y accionista de la empresa, Antonio Miró lo ha dispuesto todo para revolucionar sus marcas. Su buque insignia, la enseña Antonio Miró, le ha abierto un mundo de posibilidades en el mercado de la moda todavía por explotar. Y lo hecho en Japón, donde Antonio Miró acaba de crear una segunda marca de la mano de Just Co., su distribuidor en ese país desde hace seis años. Con I’am Antonio Miró, la firma de moda barcelonesa espera aprovechar el potencial del mercado nipón con una línea para hombre más económica y masiva. Miró mantendrá el control del proceso de diseño y de creación y Just Co de la producción de las piezas en su fábrica japonesa. “La oferta nos la hizo nuestro socio local y vimos que esta licencia de ropa tenía futuro porque parece que el mercado y las ventas han dejado atrás la atonía que arrastraban hace tiempo”, explica Zallo. Just Co también tiene una participación minoritaria en Retail Antonio Miró, sociedad que gestiona el negocio de las tiendas.

Este acuerdo con un socio local forma parte de un paquete de licencias tejido por el modisto barcelonés para ganar presencia y valor de marca. En el caso de España, la firma cuenta con establecimientos en Barcelona, Girona, Madrid y con dos outlets (tiendas donde se venden las prendas de temporadas pasadas a mejor precio), mientras que fuera de nuestras fronteras también está presente en Bélgica. La compañía mantiene su interés por aumentar su número de tiendas en el mercado español y estudia nuevos emplazamientos. Pero estos planes de expansión no significarán que Antonio Miró aparezca de la noche al día en muchas ciudades españolas, puesto que ha descartado todas las propuestas de franquicia que ha recibido. “De momento no nos planteamos esta posibilidad con la enseña Antonio Miró porque hemos verticalizado todo nuestro proceso de producción y el resultado es muy bueno”, asegura Zallo. Sin embargo, Miró sí que se ha mostrado receptivo con la idea de Cortefiel para poner en marcha el concepto Antonio Miró Studio (ver el apunte). Este modisto ha dicho el sí quiero al grupo textil porque el acuerdo dejará las manos libres a Miró para concentrarse en el diseño de la ropa mientras que Cortefiel se ocupará de la fabricación. Antonio Miró planea trasladar este modelo de colaboración —uno piensa y el otro produce— en su principal sociedad. “Estamos negociando la incorporación de un socio industrial en Retail Antonio Miró para que nos aporte su know how, sostiene Zallo.

La compañía, fundada en 1986 por Ignacio Malet, Antonio Miró y Fernando Zallo, lleva tiempo barajando esta posibilidad, puesto que el fichaje de un nuevo socio para la parte de industrial le haría más fuerte y ágil para sortear los vaivenes del sector textil. Según Zallo, las cadenas como Antonio Miró lo tienen mejor para hacer frente a la competencia, sobre todo la que proviene de Asia, porque su punto fuerte es el diseño. “Con una estructura ligera como la nuestra, una marca y el apoyo de las licencias sólo hemos de esperar que pase el temporal y todo vuelva a la calma”, explica el socio de Antonio Miró, que opina que el sector de los tejidos y del género de punto es el que tiene que redoblar sus esfuerzos para hacer frente a la liberalización de los productos textiles que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2005. Con más de cincuenta trabajadores (25 en la sede central), Antonio Miró prevé facturar este año siete millones de euros, que consolidando las licencias y las ventas de Miró Jeans supondrán una cifra de negocio global de 24 millones de euros.

Perfil

Antonio Miró

57 años. Fundador, accionista y presidente de Antonio Miró Retail

Un modisto cotizado. Antonio Miró ha sabido combinar dos facetas que hacen de la suya una empresa de futuro, con propuestas para poder competir en un mercado donde la oferta se multiplica día tras día. Miró ha trazado una trayectoria en el mundo de la moda —desfila en las pasarelas españolas e internacionales— y ha compaginado esta cara más pública y glamurosa con la dedicación que exige levantar una cadena de moda. Ha creado un universo relacionado con las ideas del modisto que todavía depara nuevas sorpresas. En la década de los setenta, Miró ya era un diseñador conocido gracias a las tiendas Groc.

A por los jóvenes y profesionales

La enseña Antonio Miró cuenta con más de un centenar de clientes multimarca y Miró Jeans ya supera los doscientos. Ésta última, creada para llegar a un perfil de comprador más joven, hombre/mujer de entre veinte y treinta y cinco años con un estilo más informal y casual, también vive su particular revolución y, a diferencia de Antonio Miró, sí que abre la puerta al sistema de franquicias para crecer. En la actualidad, Miró Jeans, fruto de una alianza con Twenty (Marithé François & Girbaud), posee tres tiendas en Barcelona, una en Madrid, Zamora y Andorra y estudia nuevas ubicaciones en todo el mercado español.

Más allá del negocio de las cadenas de moda, Antonio Miró ha cultivado otras facetas no menos importantes por alejarse de los vestidos que caminan con voluptuosidad por las pasarelas. El modisto ha puesto un pie en el negocio del vestuario profesional participando en eventos de máxima relevancia internacional para la ciudad donde trabaja. En 1992 fue elegido para realizar todo el vestuario de los colaboradores de los Juegos Olímpicos y, doce años después, ha repetido la experiencia diseñando 23 piezas del vestuario oficial de los trabajadores del Fòrum Barcelona 2004. Asimismo, Miró se ha encargado del diseño y la confección del vestuario del personal del Hotel Arts y del Hotel Majestic, ambos ubicados en la capital catalana. “El diseño profesional es sin duda un segmento con posibilidades”, asegura Fernando Zallo, que avanza que la empresa mantiene conversaciones con otra cadena hotelera para ocuparse del diseño y confección del vestuario.

Antonio Miró tiene más planes de futuro. Alguno de ellos pasará por potenciar su ya amplio surtido de licencias de accesorios y complementos que le reportan importantes ganancias. Además de la marroquinería, relojes y perfumes, el diseñador tiene en mente dejar su huella en mobiliario para baño y cocinas. “Sería uno de los segmentos que nos quedaría por cubrir y en estos momentos estamos buscando un especialista que materialice las ideas de Antonio Miró”, añade Zallo.

Un sello para todo y todos

En textil hogar, orfebrería, iluminación y grifería ya ha cosechado éxitos. En cierto modo, Antonio Miró pretende construir un universo de diseño y moda con sello catalán. Decorar un hogar según su estilo, desde una lámpara, un grifo o una toalla, y vestir a todos los miembros de la familia. Precisamente, la compañía ultima el lanzamiento de una nueva línea de ropa infantil para completar su oferta y recuperar así un segmento que había puesto en marcha hace años pero que dejó congelado para concentrarse en las prendas de hombre y mujer. De tener buena aceptación, el joven equipo de Antonio Miró seguiría a la caza de nuevos retos. “Se trata de innovar y no dejar de sorprender a nuestro comprador”, concluye el consejero delegado de la firma barcelonesa.

Los profesionales de la moda aseguran que el denominador común del espíritu de las colecciones de Antonio Miró es el Mediterráneo, con prendas sobrias pensadas para gente que busca su propio estilo, que brilla por su urbanismo y aires de diferenciación. Más allá de los buenos calificativos que acostumbran a asociarse a su figura, Antonio Miró quiere mantener un aire rompedor y lograr ser un referente perenne en el sector de la moda.

El apunte

El modisto catalán se une a Cortefiel para crear la marca Antonio Miró Studio

A principios del pasado mes de julio, Cortefiel dio a conocer el acuerdo con Antonio Miró para explotar en régimen de franquicia una nueva enseña: Antonio Miro Studio. Para el grupo de distribución español que preside Gonzalo Hinojosa —que gestiona las cadenas Hugo Boss, Cortefiel, Adolfo Domínguez, Pedro del Hierro, Women’s Secret, Douglas y Milano—, la alianza con la empresa barcelonesa le permitirá potenciar su línea masculina de la mano de un modisto que arrastra un reconocido bagaje en este sector. “Hemos logrado una gran complementariedad entre las dos compañías”, sostiene el consejero delegado Zallo. Y es que este acuerdo también tiene especial relevancia para Antonio Miró, puesto que representa la creación de una marca más económica que su buque insignia (Antonio Miró) y para Cortefiel supone entrar en un nuevo renglón en moda para hombre que se diferencia del perfil al que la empresa española se dirige con Pedro del Hierro y Adolfo Domínguez.

Según Zallo, los primeros frutos de esta unión serán visibles a partir del próximo verano, cuando esté en marcha el primer espacio Antonio Miró Studio en las tiendas de Cortefiel. El acuerdo establece que Miró controlará todo el proceso relacionado con el diseño y promoción de las prendas, mientras que Cortefiel asumirá la responsabilidad de la fabricación y distribución de los productos. Si la aceptación de la marca es buena, ambas empresas pondrán en marcha una segunda fase que contempla la apertura de una cadena de establecimientos Antonio Miró Studio tutelada por Cortefiel.