Triodos Bank, un referente europeo de la banca ética, abrió a finales de septiembre una oficina en Madrid. De este modo se convierte en el primer banco que apuesta por desarrollar este concepto en nuestro país. La idea procede de Holanda, donde en 1980 un grupo de profesionales estaban convencidos de que era posible otra forma de hacer banca, ofreciendo a los clientes unos servicios similares a los de la banca tradicional pero con el valor añadido de que los recursos se invierten en proyectos de carácter social, medioambiental o cultural. Siguiendo la filosofía con la que trabaja en Holanda, los Países Bajos y el Reino Unido, “nuestra misión es contribuir a un cambio positivo y sostenible de la sociedad”, ha manifestado el director general de Triodos Bank en España, Esteban Barroso.

De hecho, el grupo Triodos entró en nuestro país hace siete años al constituir una consultora, Proyecto Trust, dedicada al desarrollo de iniciativas empresariales con valor añadido para la sociedad. Posteriormente, y ante la inexistencia de bancos éticos, también conocidos como solidarios, estudió la posibilidad de abrir una entidad de estas características. Descubrió que entre un siete y un once por ciento de la población española estaría dispuesta a confiar sus ahorros a un banco que, además de ofrecerle una rentabilidad, seguridad y liquidez similar a la banca tradicional, aportase ese valor añadido de apoyo a proyectos tan diversos como un hogar para discapacitados psíquicos, la agricultura ecológica o las construcciones ecológicamente sostenibles. Barroso subraya que “teniendo en cuenta que la banca, como servicio, tiene en España una cuota de mercado del 98 por ciento de la población, creemos que hay un espacio más que suficiente para una entidad como la nuestra” pensada para personas y empresas “que consideran importante saber qué se hace con su dinero”. La creciente concienciación de la población española sobre estos temas ha sido un factor clave para la apuesta española del grupo, que calcula que existen más de setenta mil empresas, instituciones y organizaciones que encajan, potencialmente, en los principios de inversión que promueve el banco. A ello contribuye, además, el hecho de que sectores económicos como la agricultura ecológica, las energías renovables o el turismo verde tienen ante sí un futuro prometedor.

Aunque dispone de una única oficina, en Madrid, “por motivos logísticos y geográficos”, los planes de la entidad pasan por abrir próximamente oficinas en otras ciudades españolas. Barcelona podría ser uno de los puntos elegidos “porque Cataluña es un área extremadamente afín” a sus objetivos y una comunidad donde se desarrollan numerosos proyectos que disponen de financiación de Triodos.

Uno de ellos, por el que Barroso guarda especial cariño, es Riet Vell. Se trata de una empresa creada hace tres años por iniciativa de la Sociedad Española de Ornitología para la producción de arroz y pasta ecológicos en el delta del Ebro. Con esta empresa, galardonada por contribuir a la mejora de la biodiversidad del delta, se convirtió en el primer organismo de carácter ecologista que constituyó una sociedad mercantil. “Triodos ayudó en la búsqueda de capital social con el diseño de la propuesta económica”, explica el director general de Triodos. Otra iniciativa medioambiental que ha recibido su respaldo económico es la construcción en Madrid de 6.500 metros cuadrados de oficinas con criterios bioclimáticos. El inmueble, situado en la zona de Arturo Soria, ha demostrado que es posible edificar de modo sostenible a un coste muy similar al de los edificios convencionales.

En el ámbito social, el grupo ha participado, entre otros, en proyectos de la fundación Trinijove, en el barrio barcelonés de Trinitat Vella, dedicada a la formación e inserción sociolaboral de jóvenes con riesgo de exclusión social, de la ONCE, de IUNA (promotora de empresas de inserción en Valencia) y de la fundación Tres Turons, que lucha contra la discriminación social de personas con graves trastornos mentales.

Junto a la financiación de proyectos “con valor añadido”, el grupo Triodos ha sido una de las primeras entidades financieras en confiar en los microcréditos y el comercio justo como instrumentos para salir de la pobreza y crear empleo. En este sentido, colabora con el Banco Solidario del Ecuador y ha sido cofundador de INAISE, red internacional de instituciones financieras muy implicadas en la economía social. Asimismo, dispone de una sociedad de capital riesgo y de una fundación “que apoya iniciativas no viables económicamente pero necesarias socialmente”.

Más allá de iniciativas especializadas en exclusiva en banca ética, la banca tradicional descubrió hace algunos años el interés de sus clientes en apoyar acciones de carácter solidario. A la histórica actuación de las fundaciones de las cajas de ahorro (las de La Caixa y Caja Madrid son dos de las más grandes) se sumaron después los bancos. El Santander Central Hispano, por ejemplo, destaca por su labor en el mundo universitario por medio de becas de estudio. En el ámbito social, acaba de cerrar una campaña de domiciliación de nóminas y pensiones que prevé recaudar un millón de euros destinados a financiar 17 centros de emergencia de Cruz Roja. También con esta ONG y con Solidaridad Internacional, colabora otro gran banco, el BBVA, que destina el 0,7 por ciento de las compras que se efectúan con las tarjetas VISA que llevan su nombre a proyectos de estas organizaciones no gubernamentales.

El apunte

Microcréditos: servicios financieros para nuevos emprendedores sin aval

Los microcréditos son una fórmula de desarrollo de la banca ética en la que creen cada vez más entidades financieras, incluidas las de la banca convencional. En España, Caixa Catalunya fue pionera, a través de la fundación Un sol món, de la concesión de este tipo de créditos a emprendedores sin aval. Se trata de personas que desean abrir un pequeño negocio (una peluquería, un taller artesanal, un comercio…) pero que, al carecer de aval, quedan excluidos del sistema financiero habitual. Es el caso, por ejemplo, de Vartan, un armenio que trabajó en su país como zapatero durante 10 años. Al llegar a Barcelona decidió abrir un taller de reparación de calzado y de duplicado de llaves. Con el microcrédito ha comprado la maquinaria necesaria para su trabajo.

Desde la aprobación del primer microcrédito en 2001, la fundación la constituido una cartera de más de 400 créditos vivos y ha amortizado más del diez por ciento de los mismos, mientras que el volumen económico desembolsado supera los 3,5 millones de euros, que han beneficiado a más de un millar de trabajadores. Otras modalidades de banca solidaria que se están implantando en España son la línea de microcréditos para mujeres emprendedoras de la Fundación La Caixa o el Fondo Etico FIM, primer fondo ético del mercado español, lanzado en 1999 por Morgan Stanley e Intermón Oxfam y al que se han sumado otras ONG, como Cáritas y Médicos Sin Fronteras. Organizaciones de dimensiones más modestas como Oikocredit Catalunya también contribuyen a la promoción de la banca “alternativa”.