Ya en mayo pasado, un periodista madrileño titulaba su crónica aparecida en El Confidencial de la siguiente forma: “El mercado inversor espera una gran operación de un acosado Emilio Botín antes de la próxima junta de accionistas”. La sorpresa, conocida semanas después, resultó ser la compra por SCH de Abbey National, banco inglés valorado en unos 13.000 millones de euros. Se trata de la adquisición más importante realizada jamás por una empresa española en el exterior, muy por delante de otras compras realizadas por bancos, compañías de servicios y eléctricas españolas en el continente americano y ya no digamos, de las adquisiciones punteras llevadas a cabo en los últimos años por grupos catalanes, como son la suiza Keramik Laufen por Roca Corporación en 1999 (el importe de la transacción se elevó a unos 260 millones de euros), la francesa Nina Ricci por Grupo Puig en 1998 (80 millones) y la también francesa Pharmafarm por Almirall Prodesfarma en 2001 (72 millones de euros).
Me decía el pasado mes de agosto el director en Londres de un grupo bancario español, que los ingleses son absolutamente pragmáticos en los negocios y no les importa en absoluto vender su empresa a un extranjero, sea español, europeo o americano, si consideran que el precio es correcto. Ya ocurrió con los emblemáticos Almacenes Harrod’s, con algunas reconocidas fábricas de coches y con centenares de grandes y medianas empresas con nombre y apellidos muy estimados en las Islas. El negocio es el negocio, y ahí no caben sentimentalismos, según la mentalidad anglosajona.
La operación de compra por SCH de Abbey National es digna de elogio, en primer lugar porque el protagonista es un grupo empresarial español, en segundo término por el acierto en el tiempo y lugar en que se está llevando a cabo y además, porque marca un antes y un después en el sector bancario europeo.
Emilio Botín, presidente del SCH, tendrá sus defectos y detractores, que los tiene. Y una vivencia judicial que no la deseamos para nadie. Pero hay que reconocer que la batalla por el Abbey National la ha planteado de forma inteligente, está a punto de ganarla, y tras la victoria, Santander Central Hispano pasará de ser una importante multinacional española, a constituir un auténtico imperio económico. Quizás el mayor que jamás ha habido en el mundo empresarial español.

