Empezó en el Partido Comunista de España, de cuyo comité ejecutivo formó parte a finales de los años setenta, para luego acercarse a posiciones más liberales, que le llevaron a ingresar en el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez, en 1989, ocho años después de abandonar la disciplina comunista. Al margen de la política, ha formado parte de los principales acontecimientos económicos que han afectado a España. Ha seguido de cerca el desarrollo del mercado europeo, proceso sobre el que ya trató su tesis doctoral de 1964, ha participado en programas para América Latina y, recientemente, ha escrito un libro sobre China, el mercado que más está creciendo en los inicios del siglo XXI. Además, ha cultivado su faceta de divulgador con su regular presencia en los medios de comunicación.
- ¿Cómo valora los primeros anuncios económicos lanzados desde el nuevo Ejecutivo socialista?
- Salvo que este gobierno empiece con burocracias, con retrasos en las inversiones y con un intento de reexaminar todo lo que hizo el gobierno anterior, lo que sería un grave error, salvo en ese caso, las cosas pueden ir bien. Pero ahora veo a José Montilla (ministro de Industria) muy intervencionista, con ganas de mandar, y en economía mandar resulta complicado, porque uno se puede equivocar. Si deja que los empresarios trabajen con mayor elasticidad, flexibilidad y soltura, la situación podría ir mejor.
- La Unión Europea acaba de dar entrada a nuevos países del Este y algunos ven peligrar el modelo de crecimiento español por la pérdida de fondos estructurales.
- La experiencia de apertura de España es definitiva. Desde el Plan de Estabilización de 1959, el acuerdo preferencial con la Comunidad Europea de 1970, la entrada en la Unión Europea en 1986, la posterior implantación del euro en 1998 y, ahora, la quinta ampliación, cada vez que nos hemos abierto más, hemos ido mejor. El país va aprendiendo y va logrando aumentos de productividad. Incluso esta deslocalización que causa tanto miedo hay que comprenderla. Amancio Ortega (presidente de Inditex) lo explica muy bien cuando asegura que si no produce buena parte de su producción fuera no se podría tener una oficina de diseño y de organización en Galicia, ni en ninguna parte.
- ¿Y la pérdida de transferencias desde la UE?
- Con la ampliación, seguro que tendremos menos fondos estructurales, pero eso es ley de vida por el puro efecto estadístico. Si vamos subiendo en renta tendremos menos fondos estructurales. La PAC (Política Agraria Común) será menos proteccionista, pero eso hará que las empresas agrícolas se pongan al día. Efectivamente, hay una serie de regiones que ya no recibirán transferencias de fondos estructurales, por su acercamiento a la media de la UE. De todas maneras, con las ayudas ocurre como en el sur de Italia; mucha ayuda pero poco desarrollo, mientras que Lombardía y Piamonte no necesitan mucha ayuda porque tienen empresarios que dinamizan la economía.
- Usted habla de comprender la deslocalización, pero en Cataluña algunas decisiones están provocando graves desajustes económicos.
- En ocasiones se han producido decisiones de traslado de la producción por la falta de flexibilidad de los sindicatos, que les molesta trabajar los sábados y los domingos, o que haya un segundo o un tercer turno, o que exista un turno de noche. Si los sindicatos plantean así estos temas, vamos mal. Los sindicatos tienen que ser más flexibles y mirar más la productividad y los tiempos de trabajo. En esos temas José María Fidalgo está por delante de Cándido Méndez, y eso es lo que va hacer que Comisiones Obreras le gane la partida a UGT, si es que no se fusionan antes, porque quieren lo mismo.
- ¿Es preocupante la escasa presencia inversora de firmas españolas en los nuevos países de la UE?
- La ampliación es de setenta millones de habitantes pero con una renta global algo menor que la española, por lo que no se trata de una ampliación brutal. Es importante políticamente, pero creo que se exagera el efecto de la ampliación, porque no se tiene en cuenta la masa que se ha integrado, que en términos de renta es relativamente poco importante. La situación de España respecto a los nuevos países que se han incorporado a la UE es distinta a la de Alemania, Austria o Italia, que están más cerca de esos mercados. Pero ahora ya empieza a haber inversiones españolas allí, sobre todo en el sector de la construcción y de los servicios, como es el caso de Funespaña, que lleva varios años en Hungría, pero eso habría que impulsarlo. Igual que funciona la Casa Asia en Barcelona, habría que crear algo similar para estos países.
- La apuesta empresarial española se ha volcado en Iberoamérica, ¿ha sido acertado?
- Tras una inversión masiva en Latinoamérica, la región está pasando un momento difícil, aunque lo peor ya ha pasado y nuestra situación está mejorando. En esa zona el modelo es Chile, que presenta la pujanza de sectores como el vitivinícola. En Brasil, el efecto Lula no acaba de salir, mientras que México se está recuperando y en Argentina se está obteniendo un importante aumento de ingresos gracias al turismo.
- Usted recientemente ha escrito un libro sobre China, ¿qué perspectivas tiene la que se ha convertido en la economía con más potencial de crecimiento?
- A diferencia de los que pasaba con la URSS, China lleva varios años con importantes intercambios comerciales con los Estados Unidos, y la entrada de China en la OMC ha supuesto un paso muy importante. Se han normalizado las relaciones, y eso le permite asegurarse su futuro crecimiento.

